Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

Inmolarse

Inmolarse

Luis Campos se hace el harakiri si encabeza la plancha al Congreso de los Diputados. No puede compaginar dos actas legislativas a la vez. Dicho en plata, no podrá ostentar representación en Madrid y en el Parlamento de Canarias. Eso si es elegido, que sería el escenario favorable. En caso contrario, si no obtiene escaño, supondría encima su segunda derrota a la Cámara Baja pues ya lo intentó en 2023; entonces quedó cerca (hubo incluso momentos en la noche del recuento que entraba) y precisamente le acompañó en la lista Teodoro Sosa como segundo.

Al secretario general de cualquier organización política se le protege, no se le expone gratuitamente. Encima, sería un escaño a repartir en su duración. Y, lo más llamativo, NC quedaría sin candidato a la Presidencia del Gobierno de Canarias. Vamos, que justo el que fue proclamado para tomar las riendas de las siglas en el último congreso de la pretendida renovación, ahora hipotecaría su futuro (gane o pierda) a Madrid.

El acierto de la nueva nomenclatura de UPC (Unidad del Pueblo Canario) se vería empañado la misma jornada de la cita con las urnas. Si no cosecha acta, el tener una segunda derrota en unos comicios generales, lo deja desde este momento con una nimbada fecha de caducidad. Llegado el 29 de noviembre se quemaría políticamente. Por consiguiente, tendría desde ya una fecha de caducidad. Qué necesidad. La líder del BNG, Ana Pontón, no marcha a Madrid sino que se queda en Galicia.

Una derrota de Campos ante Sosa sería letal. Noviembre zanjaría mayo. Puede ocurrir, también, que ninguno alcance escaño y Vox se lleve dos; lo que implicaría otro tablero. Pero si Sosa sale (CC tiene más fuerza en Fuerteventura y Lanzarote que compensa su ausencia pretérita en Gran Canaria) y Campos no, el de Pozo Izquierdo queda liquidado. Por no olvidar, recalco, en el mejor de los supuestos, que queda invalidado al Parlamento de Canarias porque no puede casar dos actas parlamentarias.

Mientras Ángel Víctor Torres (sensatamente) decide no ir al Congreso de los Diputados y se reserva para mayo, arrojan a Campos al barranco del martirio. El mandamás de un partido nunca va a pecho descubierto y, desde luego, centra su acción política en la institución principal que le interpele; y en el caso de una organización nacionalista canaria es el Parlamento en Tenerife y ser cabeza de cartel a la Presidencia del Gobierno autonómico. No Madrid. Estas martingalas restan al criado en Temisas (de previa cuna capitalina) y le dejan fuera de juego. Poco que ganar y mucho que perder.