Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

De Gáldar a Madrid

De Gáldar a Madrid

Teodoro Sosa tiene que ir a Madrid sí o sí. No es una opción, es una necesidad política. Si no va, y no reeditan el Cabildo de Gran Canaria fruto de la implosión del espacio de la otrora izquierda canaria, el galdense lo habrá perdido todo. Por tanto, tiene que arrojar redaños y encabezar la plancha al Congreso de los Diputados. Y le gustará hacerlo. Será una especie de Ana Oramas pero por la otra provincia. Y es que la institución insular está perdida. Era Antonio Morales la clave de bóveda que mantenía las victorias artesanales desde 2015, más la división de Primero Canarias lo ha echado todo a perder. Y al PP se le abre una ventana de oportunidad en la calle Bravo Murillo.

Precisamente, Óscar Hernández iría al Parlamento de Canarias. Vamos, que tanto Sosa como Hernández tienen que convertirse a corto plazo en parlamentarios. Uno en Tenerife, el aguimense, el otro en la capital del reino, el galdense. Y es así porque en el Cabildo de Gran Canaria no hay operación matemática que mantenga su Presidencia. Y es esto, a su vez, lo que explica cómo han dado ambos matarile a Morales.

La zapatiesta montada en Gran Canaria es morrocotuda. Dicho en plata, el acta que Sosa logre en la Cámara Baja será a la par el cerrojazo a Morales en el cabildo. La rapsodia de bajas pasiones desatada en la isla es lo único que puede motivar los giros continuos de unos y otros producto del desmadre previo. No era renovación de un partido sino entrega a CC. Y ahora llegan los Reyes Magos con los regalos a repartir. Sin embargo, solo unos pocos (Sosa y Hernández) recibirán grandes premios. Para el resto, pelillos a la mar y vayan a quejarse al maestro armero.

Así las cosas, para Sosa marchar a Madrid no es una asignatura optativa sino toda una obligación si desea mantener el pulso político en 2027. Depositar las expectativas en el Cabildo de Gran Canaria una vez se ha desmoronado todo lo construido desde 2015 por aquella izquierda canaria, que tuvo a Morales como lucero y referente, sería un error supino por el galdense. Fernando Clavijo quiere a Sosa como hombre fuerte en el Congreso de los Diputados. Que sea la voz canaria en la próxima legislatura que, a buen seguro, estará marcada por los sobresaltos rubricados por Vox. No hay más. Sosa en la tribuna tendrá el foco público fijo a su favor. Es una oportunidad inigualable.