Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

Calentando en la banda

Calentando en la banda

A Teodoro Sosa le ha venido Dios a ver. El adelanto de las elecciones generales supone la ocasión perfecta para que el galdense suba un escalón en la isla y provincia y se presente en Madrid como el hombre, junto a Cristina Valido, que defiende los intereses de Canarias. Discurso que alienta el empresariado y que tiene su público; sin ir más lejos, la suma de votos de CC y Primero Canarias deben garantizar el acta por la circunscripción oriental. A partir de ese momento, Sosa ganará enteros ante ese empresariado que necesita un interlocutor efectivo en la capital del reino. Vamos, que un cupón como este no lo volverá a tener por un largo tiempo y lo suyo es que se lance al ruedo.

Estar en el Congreso de los Diputados le permitirá al aún alcalde de Gáldar librarse de la mera imagen de gestor eficiente, que está en todo y recuerda los nombres del vecindario al dedillo. A saber, le otorgará más hechuras y tendrá que prepararse para un discurso que no es el local ni el insular. Atesorará empaque. Si lo hace bien, y aunque pierdan el Cabildo de Gran Canaria a favor del PP en 2027, ese escaño será su seguro para que CC lo siga tomando en serio y, llegado el momento procesal oportuno, dispute la candidatura a la Presidencia de Canarias en 2031 a Rosa Dávila, la otra gran situada para semejante empresa.

A su vez, el matrimonio entre CC y Primero Canarias tiene otras derivadas en Gran Canaria. Plasma que la supuesta renovación venteada al retortero de la otrora izquierda canaria era una faramalla y que, en realidad, respondía a la unión con Fernando Clavijo. Ahora se constata, por mucho que lo negasen o se hicieran los renuentes a responder en su día los hoy gerifaltes de Primero Canarias. Dicho en plata, que en los comicios generales del 29 de noviembre concurran de la mano CC y Primero Canarias pone negro sobre blanco todo lo que se barruntaba. Cada alcalde se lleva consigo su legión de votos (Gáldar, Agüimes…) y le dan matarile (político) a Antonio Morales.

Morales es una persona de principios y es congruente con la máxima que ha defendido siempre de un nacionalismo de izquierdas que no se disuelva en CC. Pero al agüimense lo engañaron y no ha reaccionado desde entonces. Cuando pudo parar la crisis, no lo hizo; y se le fue de las manos a pesar de controlar (con muchas perras) la máxima institución de la isla. Estamos en otra pantalla. Y Sosa tiene la portería vacía para chutar y meter gol y, al fin, tornarse en figura primera que va y viene a Madrid. Es la suya. Y no puede desaprovecharla.