Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

La decepción

La decepción

Por encima de las ideologías políticas está la decencia. José Luis Rodríguez Zapatero era el aura intacta del PSOE, el referente principal. Hace tiempo que juega ese papel, en detrimento de Felipe González y Alfonso Guerra. De hecho, Pedro Sánchez le debe a Zapatero su implicación en la campaña electoral de 2023 en la que el exjefe del Ejecutivo desempeñó un papel crucial para envalentonar el entonces ánimo alicaído de los votantes socialistas. Por tanto, el ‘sanchismo’ ha tenido en él su valor áulico en estos tiempos convulsos en los que Sánchez (como ZP) no ha ostentado mayoría absoluta alguna.

Respetando la presunción de inocencia como la investigación judicial instructora, en términos políticos esto es un bombazo para el PSOE pues Zapatero (que tampoco era el ala izquierda, pensemos que perpetró recortes en mayo de 2010 e hizo una reforma laboral que provocó una huelga general) abanderaba la memoria histórica, la regeneración tras el ‘felipismo’ y la simpatía hacia la causa nacional catalana, bien enderezada (a lo Carme Chacón) en el rail del federalismo asimétrico, ya defendido en su día por Pasqual Maragall.

A este paso, el PSOE corre riesgo de emular el desastre corruptor del socialismo italiano con Bettino Craxi a finales de la década de los ochenta e inicio de los noventa. 2026 será un año horrible para el entorno ‘sanchista’, mas también lo será 2027, que es electoral. Pensemos que esta causa que atañe a Zapatero tendrá un largo recorrido y que, por otro lado, de confirmarse lo expuesto por el juez instructor Juan Carlos Peinado, Begoña Gómez se sentará en el banquillo a comienzos de 2027. Todo ello al compás de la cita electoral local y autonómica de mayo y las generales del verano. Mal cronograma para Ferraz.

Zapatero tendrá que explicarse en sede judicial y hacer lo propio frente a la opinión pública. Lo hará pronto. No obstante, se irán conociendo más detalles del hilo investigado que casa con la degradación del chavismo en Venezuela. La izquierda queda destartalada con la imputación del expresidente del Gobierno (2004-2011). Dio crédito al ‘sanchismo’ y, en cambio, ahora queda tocado. El mismo Zapatero que respaldó a Susana Díaz al calor de la pugna con Sánchez, luego giró cuando este último se instaló en La Moncloa en 2018. Parece que en el lío hay suertes paralelas que se retroalimentan, y quizá eso sea lo más feo y desagradable.