La trifulca actual entre CC y PSOE a cuenta de la gestión de la crisis sanitaria en el muelle de Granadilla, tiene algo o mucho de teatralización. Como aquellas rupturas de antaño entre CC y PP cuando se aproximaba la cita electoral y luego volvían a pactar. Pues algo así. Dentro de un año mal contado, CC volverá a gobernar y la única duda que tendrá Fernando Clavijo es con quién pactar: si deja de vicepresidente a Manuel Domínguez o lo sustituye por Ángel Víctor torres. No hay más.
CC ha recuperado el epicentro del sistema de partidos. Lo ostentaba desde 1993 (fundación de CC) y solo lo había perdido en 2019 al calor del pacto de las Flores. Pero lo que Clavijo perdió en 2019 lo recuperó en 2023. Y listo.
CC hace de rompeolas. La concurrencia de CC impide el crecimiento de Vox en las islas. La existencia de CC permite que las expectativas estatales del PP se contengan en el archipiélago. Cada sistema de partidos, subsistema en el caso de la comunidad autónoma, tiene sus particularidades. El subsistema de partidos isleño se define por la gran traza histórica de 1993: la aparición consolidada de CC lo explica (casi) todo desde entonces.
Las victorias socialistas en Canarias coinciden con el comienzo de las mareas de Madrid: 1983 con Jerónimo Saavedra (Felipe González), 2007 con Juan Fernando López Aguilar (José Luis Rodríguez Zapatero) y 2019 con Ángel Víctor Torres (Pedro Sánchez). En 2027 no hay nada de eso. Al contrario, habrá un jefe del Ejecutivo encastillado y pendiente de la situación procesal de su entorno familiar.
En fin, que los quebraderos de cabeza en CC y su conflicto entablado con el ministro aruquense no tienen recorrido. A medida que pasen los días y las semanas nadie se acordará del crucero de la discordia. Y, por tanto, quedará la realidad de los posibles de cada uno de los partidos. CC gobernará como siempre al estilo del PNV, salvando las distancias. El PNV tiene mucho fondo de armario, un discurso más socialdemócrata y más visión para cambiar de pareja de baile en función de lo que acontezca en Madrid. Eso sí, si Alberto Núñez Feijóo necesita a Vox para alcanzar La Moncloa (y parece que será así) las peleas entre CC y PSOE tonarán en besos de amor. Clavijo tendrá que defenderse ante ese Gobierno mesetario. La política tiene estas cosas: lo que hoy es de un color mañana lo es de otro.










