Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

El error de NC

El error de NC

La estampida de los alcaldes tuvo como intención dinamitar NC como marca. Es más, obedeció a la opa (amistosa u hostil) lanzada por Teodoro Sosa y Óscar Hernández por hacerse con el mando en plaza del partido en detrimento de Román Rodrgiuez y Carmelo Ramírez. Piensen que esto fue antes del congreso. Y que Sosa, en un acto institucional en Gáldar, acompañado por Fernando Clavijo, dijo que regalaba la marca. Como el tema no salió, hace tiempo que Primero Canarias (dejando al margen el bochorno del transfuguismo) está pensando en emular al PNV y, por su parte, NC reubicarse tras quedar descolocada. Es más, la crisis de NC no se entiende sin el precedente de que la organización se expandió en Gran Canaria durante años (menudo error) amén de acuerdos con estructuras locales que, por último, se desentendieron enviando un burofax a la sede central para la oportuna desconexión, y si te vi no me acuerdo. Ni se guardó el luto.

Las elecciones andaluzas con el aumento de Adelante Andalucía, como primeramente en Aragón con el ejemplo exitoso de la Chunta Aragonesista, ha mostrado un camino de éxito que, sin embargo, NC no replica. Allá donde hay izquierdas nacionalistas (BNG, EH Bildu, ERC…) el panorama de continuidad lo tienen garantizado. Es verdad que NC no dispone del arraigo que estos partidos periféricos sí atesoran.

No obstante, NC ahora está en una operación de rearticulación con Sumar y Unidas Podemos que desvirtúa el itinerario histórico y cosmos sociológico que lo que ha sido NC. En medio de todo esto, y justo representando esta esencia, estaría Antonio Morales; mas personifica en el presente la posición política más débil al calor de esta zapatiesta que a saber cómo se digiere en la cotidianeidad de la institución insular. La cantidad de sapos que se tragarán mutuamente.

No hay BNG. NC va a diluir su nacionalismo en la confluencia con Sumar y Unidas Podemos. Un matrimonio de conveniencia. No está necesariamente mal. Pero con honestidad hacia el votante, conviene aclarar que no es izquierda nacionalista. En esta jugada se diluye el nacionalismo de NC a favor de una izquierda estatalista. Con un poco de mojo picón, pero izquierda estatalista, a fin de cuentas.

Cuando José Carlos Mauricio y sus huestes, que no eran tantas, desembarcan en ICAN, sí rompen con Madrid. En cambio, en 2026 NC no está apremiando a romper con las dirigencias de la capital del reino ni a Sumar ni a Unidas Podemos. Y eso que NC es la mejor situada (dentro de lo que cabe) con respecto a las otras siglas. Resta un año mal contado para que NC sepa qué desea para sí misma tras la catarsis sufrida y (sobre todo) asumir lo que fue su legado. Vamos: desempeñar el rol nacionalista y de izquierda campesina con aroma cristiano o disolverse al compás de la vía Rufián y demás menesteres. Esa es la disyuntiva.