Qué necesario es el periodismo autocentrado. Narrar y observar Canarias desde esta tierra y no desde la distancia mesetaria. Si a esto le sumas que lo haces con una cámara para disparar fotografías como ráfagas que son inescindibles a la brisa y drama de la vida, hablamos de periodismo coronado que ordena la sociedad. Eso es lo que ha hecho durante décadas Francisco Socorro, fotoperiodista, que acaba de lanzar al mercado, de la mano de la editorial CanariaseBook, ‘Imagina’. Una compilación de fotografías, tanto en blanco y negro como en color, donde atestigua el archipiélago en democracia.
Por su visión pasó las fiestas populares (hay numerosas sobre Agaete, La Aldea y el barrio teldense de Lomo Magullo), los míticos conciertos en el Estadio Insular, el campesinado, el cosmos rural, las cuarterías del sur, Adolfo Suárez en campaña electoral, el obispo Ramón Echarren que tanta huella impregnó en esta tierra, la Semana Santa capitalina, la salida cabildicia abrupta de Carmelo Artiles o aquel Guanarteme ochentero donde aún se vendían sardinas en la calle. No se puede entender hoy nuestro tiempo sin aquel. No se explica la Canarias presente sin aquella. Y por eso la fotografía, el periodismo, es tan imperioso.
Lo primero que me vino a la mente al abrir el libro, fue la convicción de que va a envejecer bien. Que con los años adquirirá todavía mayor valor. Y es para acudir al mismo con incesantes idas y venidas. Es para ir disfrutándolo a sorbos. Para ir centrándose en detalles porque la fotografía suele ser angulosa. Y, de ahí, que se vayan descubriendo cosas de cada una en las que antes no te habías percatado.
Socorro, que pasó por el seminario, es pancho de carácter. Quizá por eso pudo recorrer Gran Canaria de cabo a rabo, yendo a los campos de fútbol más remotos de las divisiones inferiores para rascar prueba cada fin de semana y estar para cualquier vaina que la última hora mandase; en las filas de la cabecera ‘Canarias7’. Compartí con él barricada periodística y por eso ahora, con perspectiva, con el remanso del transcurso del calendario, catas con mayor mesura su obra (y tantas otras) que glorifican al gremio.
La cámara de Socorro ha sido y es notario de la realidad social de las islas. Unas instantáneas aliñadas por su condición de profesor de Filosofía en Escaleritas, que llevó siempre a cuestas y que le era ínsita cuando las tardes acudía a la Redacción. Ya lo habrán advertido: Socorro es buena gente. Y aventuro que ese será el motivo por el cual más de un rostro de los recogidos por él, gente humilde, le miran desde el otro lado con el semblante tan digno y calmado para afrontar ese momento irrepetible. ‘Imagina’ es un testimonio visual de Canarias.










