En la vida hay momentos donde toca parar y no empatar un cargo tras otro a modo de yenka. Se trata de guardar congruencia, reservarse para otros momentos. En esas está, sabiamente, Ángel Víctor Torres que, con fundamento, renuncia a encabezar la lista por Las Palmas al Congreso de los Diputados el próximo 29 de noviembre. Quiere centrarse en su candidatura a la Presidencia del Gobierno de Canarias el cuarto domingo de mayo de 2027. Y esta decisión le trae solo ventajas. Para empezar, se salva de la quema ‘sanchista’. Evita cálculos con el PP para ver quién es el más votado en la circunscripción.
Y, al fin, no le salpica el devenir de Pedro Sánchez que, a la postre, va a lo suyo y no mira por el porvenir de sus ministros. A Torres le encasquetó Ceuta como antes a María Jesús Montero la envió al matadero andaluz sabiendo de antemano que perdería frente a Juanma Moreno. De no haber ocurrido esto último, Montero seguiría en Madrid y en 2027 valdría como recambio de Sánchez. Pero la envió a la hoguera de la inquisición electoral a la vez que trataba de contentar al independentismo catalán.
Torres en política lo ha sido ya todo: ministro y presidente del Gobierno de su tierra. Además, de alcalde de Arucas y vicepresidente del Cabildo de Gran Canaria. Bien mirado, procede calma y no embestir aguas procelosas que, en puridad, ni le van ni le vienen. Es decir, si cae Sánchez se reabrirá (o no) el debate interno de la sucesión y el aruquense tendrá mucho que decir. Máxime, si es vicepresidente de Fernando Clavijo dentro de unos meses. Una fórmula que, por su lado, al lagunero le sortea la ingratitud de pactar con un PP atado a la ultraderecha en Madrid. Son los meses siguientes de cambios potenciales de guion a tenor de las citas con las urnas.
A lo tonto, el próximo Gabinete estatal no se conformará pasadas las Navidades. Si todo marcha como está previsto, pongan finales de enero o principios de febrero. Es decir, nos ponemos en 2027 y mayo ya se otea en lontananza. Este gesto de no ir uniendo cargos al retortero, se lo aplaude el electorado a Torres. En tiempos sobrevenidos donde todo fluye espídicamente como si no hubiera un mañana. Un ritmo que a ver cómo digiere la sociedad. La política ha tornado en un local de servicio 24 horas que agolpa titulares rimbombantes. Así andamos. Y lo que te rondaré, morena.










