No es normal que en el parque de Arnao haya peleas de tarde, y tan frecuentes. No es normal que, en un recinto urbano, céntrico por los cuatro costados, ubicado a mejor no poder, y a menos de un kilómetro de distancia de la comisaría de la Policía Nacional, se monten berrinches con botellas, palos y lo que se tercie. Telde no puede normalizarlo. No debe acostumbrarse a modo de un mal menor. Algo está pasando. Es inimaginable que en Las Palmas de Gran Canaria pensemos que, en Santa Ana o San Telmo, pongamos por caso, hubiese varias ocasiones al año de trifulcas violentas. Así las cosas, Arnao en vez de distinguirse por el alumbrado navideño va a ser reemplazado como un lugar de disgustos a la luz del día. O aunque fuera de noche, es igual. Por no obviar el asesinato de 2024.
El parque de Arnao cuenta con esculturas de Luis Arencibia (1946-2021). Este espacio, por tanto, no solo es de recreo sino de cultura (hay una biblioteca pública) y que honra a un escultor teldense al ostentar su obra de cara al público. ¿Cómo se puede tolerar que el parque de Arnao vaya asimilándose sin más a un punto de conflictividad periódica? Arencibia, creador con un compromiso social, fue opositor a la dictadura franquista militando en organizaciones de izquierdas (principalmente el PCE), así como fue miembro de Comisiones Obreras, tiene a su nombre en Leganés un parque. Telde debe hacer gala, y lo hace, de la trayectoria de Arencibia. Es inconcebible que se repitan los escándalos en el parque de Arnao, junto a la rambla medular de la ciudad de los faycanes. Hay que impedirlo a toda costa.
Me imagino que el Ayuntamiento de Telde hará el debate pertinente a nivel interno. A buen seguro, no es que concurra un problema de seguridad general en el municipio. La Policía Local y la Policía Nacional tendrán las estadísticas. Pero lo del parque de Arnao ya no es una excepción. No lo fue desde que aconteció el asesinato. Mas tampoco lo es cuando de cuando en cuando la ciudadanía se despierta con semejante trauma de estela de peleas que han estropeado el descanso y la normalidad cívica.
Si algo distingue a Telde, entre otras cosas, son sus parques. Por fortuna, los hay varios y se cuenta con el más grande, el de San Juan. El de Arnao, más acotado, tiene otro perfil. Mas es un granero de esparcimiento. La cantidad de estudiantes y familias que pasan al mediodía por ahí. No dejemos que se repitan los episodios de violencia. Son intolerables.










