Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

Campeonas

Campeonas

El Rocasa Gran Canaria luce su título de la Liga Guerreras Iberdrola 2026 por instituciones y ante la sociedad civil. Lo hace, lógicamente, con holgado orgullo. Han pasado de una temporada gris tirando a alarma desatada a otra que la corona nuevamente como las mejores. En cuestión de menos de un año han dado la vuelta al calcetín y han demostrado, otra vez, que son capaces de perpetrar los mejores planes y sueños. Ciertamente, las teldenses son un ejemplo de lucha constante y superación.

Tienen una afición arraigada que acude religiosamente el fin de semana que toca a Las Remudas. Una afición que, por otro lado, ya merece sobradamente que el consistorio y demás administraciones públicas planifiquen mejoras en el pabellón y en su entorno. Los aseos, al menos hasta hace un par de temporadas, presumo que sigue igual, dejan mucho que desear. La cantina reclama un espacio más amplio y cómodo. Y es urgente habilitar más plazas de aparcamiento. El solar que está junto al pabellón es idóneo para una expropiación y ejecutar un aparcamiento público que opere especialmente los días de partido. Son pasos que, sin duda conlleva mucha burocracia, pero que supondrían un chute de moral al club y la masa social que lo rodea.

Un club radicado en Las Remudas, en Telde, que ha rechazado irse a otros sitios. Y eso hay que corresponderlo, con creces. Al margen que, por su parte, el presidente no debe tacañear las perras. Invertir, mejorar salarios y fichar, cuando toque, sin reparos en el precio, va de suyo en cualquier mandatario de club deportivo perteneciente a la élite.

El Rocasa Gran Canaria es alegría de Telde y de la tierra canaria. La victoria en casa el pasado domingo frente a las donostiarras, su eterna competidora, hace pensar que no hay techos prefijados que impidan otros logros aún por llegar. Cabeza fría de cara a la próxima temporada. No escatimen el dinero. No dejen que entre la desilusión como antaño. Y si hay que invertir se invierte, recalco. Y que las administraciones públicas acompañen. El pabellón es el santuario por excelencia que hay que mimar periódicamente. Requiere de una rehabilitación de enjundia; o así era, al menos, hasta hace relativamente poco. Con el triunfo ante las vascas y este nuevo título en las vitrinas, muchas personas retomarán el hábito de pasarse las tardes de los sábados por Las Remudas. Han puesto a Telde en lo máximo del panorama deportivo. Por cierto, la portera Silvina Navarro se retira por todo lo alto. Qué menos que celebrarlo y, además, de insuflar esfuerzos para lo venidero.