Como es costumbre mensual, el diario ‘ABC’ publica el barómetro que elabora GAD3, casa demoscópica que trabaja periódicamente para la cabecera de marras. Otra vez, se mantiene la tendencia consistente en que el PP vencería en las elecciones generales, necesitando a la ultraderecha paras gobernar, y el PSOE baja aunque resiste por encima de los 100 escaños gracias a que absorbe el voto a su izquierda. Unas encuestas y otras, por lo general barruntan este escenario desde que el efecto de 2023 (cuando Pedro Sánchez pudo, al menos, formar Gobierno gracias a movilizar el voto catalán y de la mujer a su favor) se ha ido disipando al calor de los casos de corrupción a mansalva que golpean al ‘sanchismo’ y, se añade ahora, el ataque de Marruecos a España a son de la Marcha Verde contra Ceuta.
De hecho, es tanto el revolcón que, según GAD3, en este momento PP y Vox sumarían un total de 202 actas. Las mismas que cosechó Felipe González cuando la gran victoria del PSOE de 1982. En realidad, difícilmente los populares y Santiago Abascal podrán mantener semejante nivel de representatividad cuando se acerque la campaña electoral. A fin de cuentas, incluso la izquierda a la izquierda del PSOE tendrá que armonizarse de alguna manera; por mucho que sobrevengan las peleítas entre Sumar y Unidas Podemos.
En concreto, GAD3 dibuja el Congreso de los Diputados con la siguiente representatividad: PP, 133; PSOE, 105; Vox, 69; Sumar, 9… El resto lo conforman partidos minoritarios; esencialmente, los de corte nacionalista periférico.
Por último, una clave importante sobre el PSOE. Aun agrupando el voto a su izquierda, Sánchez tendría 105 escaños. Esto es, seguiría por debajo de lo que alcanzó Joaquín Almunia en 2000 (125 diputados) y Alfredo Pérez Rubalcaba en 2011 (110 representantes). A saber, si por mucho que resista gracias a achicar el espacio de Sumar y Unidas Podemos, solo queda en 105, el PSOE estaría perdiendo mucho voto por el centro (para entendernos: el socialdemócrata de toda la vida, el de las clases medias de paz y orden). Es verdad que en los tiempos de Almunia y Rubalcaba reinaba el bipartidismo en su esplendor, pero no lo es menos que entonces el PP logró en ambas citas electorales una mayoría absoluta. No sería el caso de Alberto Núñez Feijóo. Así y todo, si Sánchez se queda por debajo de los registros históricos de Almunia y Rubalcaba, significa que el PSOE se ha ‘podemizado’ (el PCE/IU sociológico seguiría en las 9 actas de Sumar que refleja el barómetro) y no le vale nada al perder la moderación y verse salpicado por la corrupción y podredumbre moral del ‘sanchismo’.










