Las primarias las carga el diablo. La política es cada vez más acelerada (y acerada) y, por tanto, la vida interna de los partidos se zarandea con mayor virulencia. Ahora le toca a Más Madrid, formación que le ha disputado antes al PSOE la segunda posición en la comunidad autónoma (que se dice pronto) y, en cambio, su futuro ahora está en entredicho. Mónica García tiene un buen perfil profesional, talante, no causa rechazos, discreta y es de lo mejor de Sumar en el Ejecutivo de coalición. La ministra de Sanidad tenía que haber jugado a sustituir a Yolanda Díaz, una vez sacrificada para nada por obra y gracia de la presión de Unidas Podemos. Pero no lo ha hecho. García se va a centrar en Madrid en 2027 y, por ende, con este gesto anuncia que el Gobierno está en fase de liquidación.
Cuando una ministra de un partido que no es el principal del pacto (PSOE) y es una de las patas del socio (Sumar), señala con tanto tiempo de antelación que se vuelve a la política autonómica, el mensaje es claro: me largo y santas pascuas.
Se han cargado a Díaz, expulsan a García de la política estatal y lo que resta aún por saber, gracias a la entrada en escena de Gabriel Rufián. El experimento que nunca ha gustado a ERC, a la mayoría capitaneada por Oriol Junqueras. Y que tiene efectos en Madrid. La titular de la cartera de Sanidad no le gustó la foto de Emilgio Delgado con Rufián, en uno de esos cotorreos sobre el futro de la izquierda que han pululado, por último.
Rufián le está haciendo el trabajo a Unidas Podemos. Pero hay más consecuencias. La izquierda clásica (la que directa o indirectamente se ve reconocida en los 40 años que IU cumplió el pasado fin de semana) la están intentando dinamitar. Delgado, contrincante ya abiertamente de García en Más Madrid, se ha prestado a sumarse a la ola de Rufián e Irene Montero.
Las cosas están así: García quiere que en las primarias de Más Madrid voten los militantes y, por su parte, Delgado desea que lo hagan los militantes y los simpatizantes. A este paso van a revivir el debate que hubo en el socialismo francés a son de las primarias. Hoy, ese socialismo pinta muy poco en Francia. Con todo, lo que subyace es que García se irá del Consejo de Ministros porque no ve posible que se reedite alianza alguna de izquierdas. Y, de paso, exilian a la ministra de Trabajo y Economía Social.










