Quien está en Madrid, es de Madrid. Algo así ha venido a dejar como herencia la visita de León XIV. Sin embargo, el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso anuncia que hay que estar empadronado para hacerse con el llamado abono transportes que te permite coger la guagua, metro y trenes de cercanías en la comunidad. Un pase, un instrumento, que es muy valioso para la juventud canaria que cursa sus estudios universitarios en la capital. También lo es para otros colectivos, aunque voy a centrarme en el componente isleño. Una clave canaria que, para mas inri, el ‘ayusismo’ ha despreciado porque (al menos) ha tenido en consideración a los trabajadores de algunas zonas de las dos Castillas que se desplazan a diario a Madrid.
Esto era innecesario, el revertir la universalidad del abono transportes. Y nos lleva a ese modelo de ir exigiendo requisitos para que, en última instancia, te pueda atender el médico de cabecera. Suena mal. Pinta feo. Mas podrá ser entendible que en algunos casos sea preciso. No obstante, no es el supuesto del abono transportes que lleva décadas funcionando sin ningún problema.
Hay una juventud canaria que estudia en las universidades de Madrid y, por tanto, de una forma u otra reside todo el año; salvo el verano, Navidad, Semana Santa… Y esa juventud canaria, a diferencia de la de otros territorios que hacen lo propio en la capital, necesitan seguir empadronados en domicilios de las islas (y será su deseo) para acogerse a la bonificación del precio del billete de avión para desplazarse a su tierra. Para ir y venir a Canarias el avión es una necesidad. No es un capricho.
Esto es algo que los isleños se percatan enseguida, a efectos prácticos me refiero, cuando estando en un colegio mayor conviven con otros de Toledo, Valladolid, Burgos, Córdoba… Unos más y otros menos, pueden pasar tranquilamente el fin de semana en sus casas. No acontece igual con vascos, catalanes, gallegos y otros que, junto a los canarios, son los que están obligados a estar un fin de semana y otro también en Madrid hasta que lleguen las vacaciones que justifiquen el viaje.
En fin, que el ‘ayusismo’ levanta la barrera y excluye y lo ha hecho, a buen seguro, pensando en otra gente. Lo que tampoco se justifica. Pero ha perpetrado un daño a la juventud canaria en Madrid. No estaría de más que el Ejecutivo de Canarias tomase cartas en el asunto. Parece que en las últimas horas Ayuso ha mitigado su postura y permitiría firmar un convenio para estudiantes. Ser isleño en Madrid y no disponer de abono transportes es una cruenta hipoteca.










