Decía el dramaturgo estadounidense Arthur Miller que “un buen periódico es una nación hablándose a sí misma”. Y Gay Talese demostró cómo es una cabecera por dentro. Periodismo dentro del periodismo. Retrató allá por los años sesenta del siglo pasado el diario ‘The New York Times’. Y lo hizo publicando el libro ‘El reino y el poder’ (Alfaguara) que acaba de salir a librerías con motivo de los 175 años cumplidos por el rotativo al otro lado del Atlántico. Vive Dios que no había forma de lograr un ejemplar. Un servidor se las vio y se las deseó para conseguirlo, y tras una larga búsqueda hará una década más o menos di con el título en Uruguay en el mercado de segunda mano. No se entiende que la reedición no se hiciera mucho antes. Y no hacía falta esperar a cumplir ‘The New York Times’ este aniversario para llevar a cabo dicha empresa. Así y todo, bienvenido sea y aplausos a Alfaguara.
La obra de Talese la encontrarán prácticamente toda en Alfaguara. Libros suyos como ‘El silencio del héroe’ o ‘El puente’, entre otros, están perfectamente localizables en librerías gracias a esta editorial. La llegada estos días a los escaparates de ‘El reino y el poder’ remacha esta tarea intelectual y periodística que calma las aguas procelosas emocionales en España en un sector hambriento de referentes.
Un periódico es un proyecto intelectual. Un periódico desmenuza a la sociedad su acontecer diario. Lo hace desde la línea editorial que la empresa maneja, desde luego, y lo que es sagrado en el periodismo es la honestidad acorde a los principios que defiendas. Un periodista no es un anacoreta. Y, por supuesto, tiene su ideología, pero lo importante es que las piezas de información u opinión que sirva al público cumplan con esa honestidad que (siempre y digo siempre) supera las creencias personales mantenidas. Los periódicos son trincheras imprescindibles para mantener la democracia y el pluralismo. Sin cabeceras no hay democracia. Son empresas, deben rendir cuentas todos los años, y el lector debe saberlo, aunque este negocio particular no es usual.
Esto es, no vende lavadoras ni neveras. Es otra cosa: un proyecto intelectual comprometido con la realidad colectiva que le interpela. Y combinar eso, la Redacción con los resultados económicos, es con frecuencia un ejercicio de malabarismos que solo se sostiene amén de la complicidad con sus lectores, anunciantes y respaldo empresarial. Talese, en fin, nos ofrece en ‘El reino y el poder’ una historia de periodismo dentro del periodismo y justo en la época gloriosa de las rotativas. Los retos, eso sí, siguen siendo los mismos. Larga vida al periodismo.










