En agosto siguen las encuestas. El panel de Sigma Dos para ‘El Mundo’ ha salido nuevamente para dibujar la España electoral. La tendencia sigue siendo la misma: las derechas suman una holgada mayoría absoluta. De no ser por la concurrencia de Vox, probablemente Alberto Núñez Feijóo tendría una mayoría absoluta o estaría cerca de la misma. En cambio, la competición dentro de la derecha obliga a la alianza posterior. Sigma Dos ha brindado un desglose del reparto de escaños por provincias (circunscripción electoral) en la que sobresale el azul. Por eso, de no haber Vox, Feijóo estaría en la onda de José María en Aznar en 2000 y Mariano Rajoy en 2011. La fotografía territorial solo deja al PSOE Cataluña y Navarra. Es más, fue Cataluña la que salvó a Pedro Sánchez en el verano de 2023; aquella (no) victoria inesperada que fue suplantada por un legítimo pacto parlamentario, tuvo su origen en los redaños arrojados durante la campaña electoral en la que, por otra parte, José Luis Rodríguez Zapatero (hoy caído en desgracia) fue esencial para el ‘sanchismo’.
La radiografía del Congreso de los Diputados que ofrece Sigma Dos, de haber ahora elecciones generales, es la siguiente: PP, 138-143; PSOE, 104-109; Vox, 58-61; Sumar, 11-12; ERC, 8; EH Bildu, 6-7; PNV, 5-6; Junts, 4-5; Aliança Catalana, 4-5 (¡novedad!); Adelante Andalucía, 1-2 (¡otra novedad!); BNG, 1-2; Unidas Podemos (en Sumar), 1; CC, 1 y UPN, 1.
El panorama es bastante claro y difícilmente cambie mucho de aquí a 2027. Si acaso, se reforzará. Así y todo, lo importante de estas encuestas y las restantes es la tónica. A saber, matices al margen, lo cierto es que el PP necesita de la ultraderecha para gobernar y que, por su lado, al PSOE le sobrevuela el dilema de facilitar o no la investidura de Feijóo llegado el momento procesal oportuno. Este será un punto álgido para calibrar el futuro del bipartidismo.
Un PSOE atrincherado en la negativa que, incluso, facilite por omisión la entrada de Vox en La Moncloa (ya lo ha hecho en diferentes comunidades autónomas) será un fiasco para la socialdemocracia. Si una de las utilidades evidentes de la socialdemocracia es su posibilismo, este pasa (entre otras cosas) en sortear a toda costa que la ultraderecha se siente en el Consejo de Ministros. En fin, dudas existenciales para el centroizquierda que (de momento) en Ferraz no quieren sopesar; centrados están en otros menesteres judiciales que carcomen al ‘sanchismo’. Lo que cuenta en política, como en la vida, son los hechos y no las palabras. Los hechos, las acciones, definen a cada uno; ya sea para bien o para mal.










