¿Cuánto tarda en reaccionar la conciencia? ¿El periscopio tendrá conciencia? Un submarino de Estados Unidos hundió una fragata de Irán esta semana. La tripulación la conformaba unas 180 personas, entre oficiales y marinería. Sus nombres no han llegado a los medios de comunicación occidentales, ni llegarán. Pero el mandamás del submarino pudo verlos arder con el periscopio. No había episodios de submarinos lanzando torpedos desde la Segunda Guerra Mundial. Esto ocurrió en el océano Índico.
El comandante o capitán estadounidense diría fuego, para ordenar lanzar el torpedo, y alcanzaría la fragata en cuestión de uno o dos minutos, o quizá solo fueron segundos. Me pregunto si el mandamás tuvo algún tirón de remordimiento en el momento de dar la orden y, de no tenerlo, si lo tuvo en el corto tiempo que transcurrió desde que salió lanzado el torpedo hasta que dio en el objetivo. ¿Pensaría en esos instantes en lo que iba a acontecer y las vidas que se perderían?
Tuvo que esperar observando a través del periscopio, hasta que tuvo la imagen de la fragata siendo detonada. Aguardaría con impaciencia, y a saber qué sentimientos le atravesaron. Puede que no pensara nada y solo con los años le llegará el remordimiento, y entonces se acordará del periscopio que pudo grabarlo todo pero que, a pesar de su alta tecnología, no le advirtió de la matanza que iba a suceder.
Ya no son películas. La imagen del barco de Irán ardiendo, incluso un pequeño vídeo, se pudo ver un escaso intervalo amén de internet en todo el mundo. Pero las 180 personas se quedaron atrapadas. Me pregunto cuántos días tardó la noticia del hundimiento del ‘Titanic’ en llegar al Viejo Continente. A buen seguro, para cuando fue recibida en tierras europeas, los cadáveres estarían más que descompuestos en el fondo del mar. Sin embargo, ahora, entre que el torpedo acertó militarmente con su cometido y ser visionadas las imágenes del buque ardiendo, solo pasaría horas. Es más, en la Casa Blanca, si quisieron, lo visualizarían casi al instante.
El periscopio puede ser de lo más avanzado, mas nunca le quitará al jefe del submarino la duda persistente de si hizo bien o mal. Por no decirle directamente: ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué cumpliste la orden? ¿Qué necesidad tenías de hipotecar tu vida a ordenar a lanzar un torpedo contra 180 personas? Los que en Israel lanzaron bombas contra la población palestina en la franja de Gaza, también les estará sucediendo lo mismo. Con o sin el periscopio. Incluso, por mucho que todos ellos hagan piña para contener sus remordimientos, tendrán que arrastrarlos de por vida. En el pecado va la penitencia.










