Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

Fijando el calendario

Fijando el calendario

A Ángel Víctor Torres le interesa que Pedro Sánchez adelante las elecciones generales y, por tanto, sean previas a los comicios locales y autonómicos del cuarto domingo de mayo. Razón: así Sánchez se llevaría en persona el castigo en las urnas y no los barones territoriales poniendo la cara por el ‘sanchismo’. El problema estriba en que Sánchez va a lo suyo, tal cual, y le es ajeno la suerte de los demás, por muy correligionarios suyos que sean. Políticamente es una locura haber enviado a Torres a encargarse de Ceuta, que irá a peor, como lo fue enviar a María Jesús Montero al matadero andaluz para perder (sabiéndolo de antemano) frente a Juanma Moreno. Todo esto se olía de lejos y, en cambio, el ‘sanchismo’ se caracteriza por sacrificar a sus peones en el tablero, cueste lo que cueste. El futuro del partido, que es Sánchez ‘per se’, es sometido a los antojos del sultán ‘monclovita’.

2027 en Canarias será estelar para CC, su mejor momento desde 1993, en cuanto que regresa el juego de los tres aspirantes (CC, PP y PSOE) para ocupar las dos sillas únicas que concurren. Y una de ellas es siempre para CC. El acordeón del multipartidismo parlamentario, al margen de las siglas de las ínsulas, como el ejemplo gomero y herreño, se estrecha y Fernando Clavijo se mueve como pez en el agua en dicha piscina. Son las aguas estancadas de siempre donde la izquierda a la izquierda del PSOE, personalismos mediantes, mezquindades orgánicas de por medio, puede desaparecer del Parlamento isleño el próximo año.

Torres apostará por un pacto con Clavijo donde sería vicepresidente y contaría con las tres consejerías de costumbre, más la Presidencia de la Cámara regional. Y entonces el aruquense podría influir en el debate (¿sucesorio?) del PSOE una vez se consuma el desastre que se respira en la calle amén de Ceuta y el ataque de Marruecos a la integridad territorial de España.

Evidentemente, Manuel Domínguez querrá proseguir en la andadura actual y, en realidad, Clavijo se siente más cómodo con los populares que con los socialistas. Una cosa es regodearse en ser pretendido por los dos partidos estatales y otra muy distinta las cosas del comer cuando llega la hora de la verdad. Así y todo, 2027 será el curso político por excelencia. La principal incógnita es cómo quedará Gran Canaria tras la crisis e implosión de la otrora izquierda canaria. A saber, el efecto rebote en el consistorio capitalino y la institución insular. Aunque, en parte, es secundario para Torres que, pintando bastos en Madrid, haría bien en hacerse fuerte en el archipiélago regresando a la política canaria.