Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

Militarizar Ceuta

Militarizar Ceuta

España debe zanjar si desea mantener Ceuta aun teniendo costes o no. Ceuta solo se tendrá a pérdidas económicas, para entendernos. Si se quiere retener Ceuta habrá que militarizarla. Retornar a episodios de antaño, a aquella ciudad de militares, curas, funcionarios y poco más. El problema de la crisis actual no es en sí, que también, el inicio del curso escolar, el drama sanitario, la caída del valor de las propiedades, los negocios que a saber cómo acaban… es el punto de inflexión que supone el verano de 2026. Ceuta está así porque así lo ha querido Marruecos. Nada es casualidad. Y todo obedece a un plan más o menos concertado y refinado, más o menos jaleado por la convicción de contar con el apoyo de la Administración Trump e Israel, que pasa por zamparse las dos ciudades autónomas. Primero, Ceuta. Después, Melilla. Y Canarias en lontananza.

Lo vivido hace un mes fue una Marcha Verde. Con víctimas, acuática y con la complicidad fronteriza de la policía marroquí. Fue la misma que la de 1975 en tiempos de Hasán II a cuenta del Sáhara Occidental. La de Ceuta (esta vez) ha sido un aperitivo, una aproximación, para ir concienciando. Y el Gobierno no quiere interiorizar la magnitud del órdago que constituye para la seguridad nacional. ¿Qué sabe Rabat de Pedro Sánchez que el resto no sabemos? Es la única manera de comprender (no justificar) la desidia de Sánchez.

Este episodio volverá a repetirse. Y quizá la próxima ocasión será con más personas. Nadie va a disparar a una muchedumbre. Y de eso se vale Mohamed VI. El Gobierno central no está diciendo todo, aclarándolo, a la opinión pública. Trata de reducirlo a una crisis migratoria. Y no es así. Solo es una crisis migratoria en la medida que está supeditada a un conflicto geopolítico.

Marruecos ha atacado a España. Pero no lo ha hecho enviando tropas y tanques. Es una forma más sibilina y gradual de lograr sus propósitos. Y si no hay reacción, más allá de la ceñida a la gestión cotidiana de los inmigrantes, es que no quieres aceptar la realidad. Una cosa es llevarse bien con el vecino y otra bien diferente es someterte al chantaje de este. Si no llamas a las cosas por su nombre, y encima tratas de irte de vacaciones una y otra vez, mientras Ceuta arde socialmente, es que tu inacción oculta otras intenciones. Sánchez no ha estado a la altura del reto y, lo que es peor, no está por la labor de liderar la respuesta que este ataque a la integridad territorial merece. Y no lo está por diversas razones; algunas inconfesables, que solo sabe Marruecos gracias al programa de espionaje ‘Pegasus’, pero que acabará por saberse en algún momento. Que no nos pongan paños calientes. Nada de faramallas.