José Luis Rodríguez Zapatero era el que mandaba en la sociedad Análisis Relevante. Julio Martínez Martínez (‘Julito’) era el hombre de paja, el “correveidile” que vino a endosarle el juez José Luis Calama. Así se presentó el empresario alicantino en la Audiencia Nacional, con la versión de que su papel como administrador de la mercantil respondía a ser un mero servidor de las instrucciones estructurales y periódicas de Zapatero. Lo que se conoce como un testaferro, un lugarteniente instrumental. Todo sea dicho con el presuntamente de rigor. Mas el expresidente del Gobierno no habría entrado en el accionariado para evitar sospechas y prefirió mantenerse en la sombra. Pero es que el que pone en contacto a ‘Julito’ con Delcy Rodríguez, otrora vicepresidenta del ‘chavismo’, hoy plenipotenciaria en Caracas al albur de la Administración Trump, es precisamente Zapatero. Y entonces, siguiendo lo defendido en sede judicial, supondría que el tinglado venezolano tendría unas repercusiones que superaría el rescate de Plus Ultra, aerolínea afín al ‘chavismo’ hace años, y la (presunta) comisión del 1% que se merendó Zapatero.
Tal es la precisión del empresario alicantino ante el juez instructor, que desglosa el (teórico) pago de la comisión a Zapatero por tres vías (por tres mercantiles distintas) en aras de sortear que estalle el caso; hasta alcanzar el referido 1%, más de medio millón de euros. Pero Zapatero siempre habría estado ahí y por eso, y entre otras cosas, los gerifaltes de la aerolínea sabían de antemano (días antes) que se iba a efectuar el rescate por parte del Consejo de Ministros. Incluso, lo celebraron mariscada mediante sin que aún se hubiese producido la luz verde de La Moncloa, con la formalidad pertinente.
Es decir, que las charranadas ilegales de la conexión entre Madrid y Caracas rebasarían, con creces, el extremo de Plus Ultra. Que las (supuestas) apetencias de Zapatero irían mucho más allá. No fue algo puntual. Y es probable que en las próximas semanas salga a la luz más información pues el tejemaneje (venezolano e internacional) de Zapatero fue constante. Ahora es oportuno volver a cuestionarse: ¿qué hacía el avión de Delcy Rodríguez en Barajas? ¿Por qué las maletas pasaron por valija diplomática para que no pudieran ser detectadas? ¿Qué llevaban esas maletas?
‘Julito’, a tenor de lo declarado ante el juez Calama, ha dejado a Zapatero y a sus hijas retratadas en la fase de instrucción. En cambio, este hombre de paja (así vino a presentarse en la Audiencia Nacional) no sabría qué teclas concretas, qué nombres, tocó Zapatero para perpetrar el dislate de un rescate que nunca tuvo que haberse efectuado. Ni era una aerolínea de relevancia, ni había pasado de tener beneficios a pérdidas solo por la pandemia (estaban sus cuentas mal de antes) y el accionariado mayoritario de la empresa no era español. Y con este menú, La Moncloa compró todo el carrito de los helados. Y Zapatero (presuntamente) fue engrasado por una sabrosa comisión que, a fin de cuentas, solo es un renglón más de un disparate de martingalas internacionales. Mucho tendrá que aportar ‘Julito’ si quiere ser otro Víctor de Aldama.










