El sexo está sobrevalorado. Hay instantes y pasiones diversas de la vida misma que arrojan igual o mayor satisfacción que un acto que, por definición, y en el mejor de los casos, vendrá a durar un rato; pongan los minutos que quieran. Vislumbrar un atardecer, una buena conversación, un largo paseo o el afán por el conocimiento supera al sexo. Esto no está de moda decirlo. Mas no estará tan desencaminado cuando el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha retomado su estudio por el sexo en la población a son de su ‘Encuesta Nacional de Salud Sexual’, dejando un panorama que sorprende, recalco, para las premisas asumidas de antemano por los eslóganes y demás usos prefabricados.
El CIS sentencia que solo el 34,6% de los hombres y el 28,5% de las mujeres consideran que se debe tener una vida sexual activa para ser feliz. Al parecer, los umbrales han descendido con respecto a 2009: último curso en el que el CIS se metió en la alcoba. Es verdad que el CIS con José Félix Tezanos ya no es el CIS de siempre, la institución ha perdido prestigio a cuenta de los sondeos electorales. Tezanos ha desvirtuado la labor del CIS proyectando cuadros demoscópicos alejados de la posterior realidad manifestada por las urnas; al margen del acierto de retomar los barómetros electorales con mayor asiduidad en cuanto a su frecuencia.
Los asuntos de dormitorio los gestiona cada uno como considere conveniente, sin obviar (desde luego) el respeto y libertad de la otra persona. Y gestionará los posibles si es que, de verdad, dispone de ocasiones, que ese ya es otro cantar. Lo fácil es acudir al puterío y la denigración de la persona poniendo precio como mecanismo para suplir las lagunas propias del putero machista; lamentable. De hecho, es alarmante cuando el CIS recoge en el estudio de marras que el 71,9% de los hombres declaran que han visto pornografía en el último año. Lo que no casa cuando después señala que el 27,5% de los hombres han pagado por acostarse. Demasiado consumo de pornografía para semejante tope bajo (que ya es alto, ‘per se’) de puterío a golpe de cartera.
Lo conocido gracias al CIS desmiente los tópicos que inyectan la publicidad y el materialismo. Felicidad y sexo no son necesariamente dos caras de la misma moneda. No hace falta tener sexo para ser feliz.
Eso sí, y centrándonos en el extremo de la prostitución: me temo que más (mucho más) de un 27,5% de los hombres han prostituido a mujeres. La pornografía suscita el vicio y la cosificación. Ignora a la persona. Y quebranta su dignidad. Esclaviza. Pocos se sinceran a preguntas del CIS para decir que van de putas. Y supuesto placer fugaz, si es que lo hay en someter, dudo que sean estos tipejos felices. Fachadas de miseria y desdicha.










