Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

Galones de jurista

Galones de jurista

Manuel Fajardo Palarea es de las mejores cabezas del socialismo en Canarias. Es un socialdemócrata clásico, dispone de conocimientos de larga hondura y conoce el Derecho, de profesión abogado, al dedillo. Vamos, el conejero viene a ser un cuadro de primer nivel del PSOE. Tanto es así, que son numerosas primeras espadas socialistas que tienen por costumbre preguntarle sobre este o aquel otro extremo jurídico. Dicho en plata, Fajardo viene a ser una especie de Consejo Consultivo cotidiano que se desenvuelve como pez en el agua en las esferas parlamentarias. Es senador en Madrid.

Es una persona de palabra. Le ofrecieron recientemente (al calor de la renovación de los órganos de dependencia parlamentaria) ser miembro del Consejo Consultivo de Canarias, con sede en la ciudad universitaria de La Laguna, pero declinó la oferta por mantenerse leal al compromiso adquirido con Lanzarote de representarla en la Cámara Alta. Fue elegido en las urnas por la ciudadanía.

Todo esto viene a cuento, no se le escapará al lector, por el terremoto político originado en torno a José Luis Rodríguez Zapatero y que salpica al hijo del senador. Mas como es costumbre cuando vienen mal dadas, en política entiéndase, algunas hienas se regocijan y tuercen los meandros personales del afectado de turno para estrujar el dolor. Sí, Fajardo ha salido en las primeras horas a defender a su hijo. Es humano. Y entiende que es su deber. Y se le observa la emoción contenida, luce la entereza que solo presta la madurez reposada de la vida. Lo que al hijo le debe llenar de satisfacción porque, a efectos prácticos, no todos los padres salen a dar la cara por sus vástagos de ese modo. Los hay que no saben manejarse o directamente se desentienden. Cada casa y familia es un mundo.

Esta primera defensa a bote pronto del jurista hacia su hijo, que también es suya por el pretendido ataque a casar por adversarios, lo habitual del partidismo, conecta con otra realidad: Fajardo siempre ha sido exquisito en el trato con los medios de comunicación. Y es fruto de que le gusta el periodismo, los entresijos del universo mediático y atesora una querencia hacia la radio.

En 2016 anunció que dejaba la Viceconsejería de Justicia del Gobierno de Canarias. Lo hizo sin aliños. Escueto en las formas. Sorprendió. Entre otras cosas, porque ya se estilaba la crisis del bipartidismo y pululaban los populismos y la antipolítica. Aunque nadie dimitía de nada. Este abogado no necesita de la política para vivir. Le da libertad. Y fue comunicar que se marchaba, y pronto Fernando Clavijo cesó a los consejeros socialistas de aquel Ejecutivo. El pacto entre CC y PSOE se rompió. Me imagino que quiso adelantar el irse para no seguir tolerando una situación que le disgustaba.

Así y todo, y porque ostenta una trayectoria de un socialdemócrata, de un patanegra del socialismo isleño, tendrá mucho que aportar (desde los ángulos que desee) para la recuperación del PSOE tras el ciclo de Pedro Sánchez. De momento, se defiende de las canalladas y de los reveses y contratiempos que brinda la vida. Que no es poco.