Noemí Santana mueve pieza para agitar la confluencia de las izquierdas en las islas. Se entiende la izquierda a la izquierda del PSOE y con la idea de reagrupar a NC, Unidas Podemos, IU… Ha hecho bien porque la mochila no debe depositarse solo en NC y, también, porque dentro de este arcoíris es precisamente NC la que más respaldo popular y peso institucional tiene hoy en el archipiélago.
Dicho esto, sin unidad orgánica antes del proceso electoral, tiene mal encaje. NC puede ir sola en 2027 (dejemos a un lado los comicios a Madrid) y Unidas Podemos, en cambio, en las islas está más necesitada. Por eso no tiene sentido (especialmente para NC) si no concurre unidad orgánica antes de 2027. Dicho en plata, si todo se ciñe a articular una coalición electoral y santas pascuas, eso será flor de un día y enseguida surgirán los problemas en grupos municipales y parlamentario.
Si Santana y demás dirigentes de Podemos están convencidos en crear un BNG isleño, hay espacio sociopolítico. Pero eso implica cortar con Madrid. Obediencia canaria, de verdad. Un BNG es un BNG, no es Sumar ni Unidas Podemos; es otra cosa: un partido nacionalista con todas las de la ley. Un ERC que hoy puede entenderse con el PSOE y mañana con Junts en beneficio de Cataluña si el contexto lo demanda.
Puede que Santana esté pensando en unir todo esto al calor de la vía Rufián y demás llamamientos a la unidad de las izquierdas que brotan en Madrid, y podría fiarlo a ello en cuanto a su entendimiento con NC y más siglas en las islas, aunque es mucho más efectivo andar un camino propio, sin esperar a las direcciones de Madrid y entenderse con NC y demás familia política para hacer ese BNG o versión moderna de la UPC.
De lo contrario, NC tiene más que perder que ganar. Sin unidad orgánica, es pan para hoy y hambre para mañana. Y, salvo que de repente surja un frente popular estatal de las izquierdas, cosa que está por ver por mucho que un sector de ERC lo quiera, NC se metería en una sumatoria que rescataría a Unidas Podemos pero que no reportaría gran cosa a NC salvo superar la barrera electoral autonómica del 4%. Por tanto, jugar esta partida obliga mirada amplia o no merece la pena. Y eso implica, en todo caso, la unidad orgánica más temprano que tarde; lo que conlleva que algunos desconecten con la disciplina hacia Madrid.










