Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

Un mundo que se nos escapa

Un mundo que se nos escapa

Hay un mundo que se nos escapa, aquel cosmos político que forjó a las generaciones que protagonizaron o asistieron a la Transición y a los que nacimos en democracia. Este viene a ser el que reflejó Victoria Prego en su documental sobre la Transición, desde el atentado de ETA al almirante Luis Carrero Blanco hasta las primeras elecciones generales de 1977 con vocación constituyente. Un documental que emitió RTVE en los primeros años noventa los domingos por la noche. Fueron tantos domingos seguidos, y con gran éxito, que cuando acabó el último episodio y a la siguiente semana no hubo otro nuevo, muchos nos quedamos dubitativos ante el vacío. Cosas de la niñez será.

Esa misma memoria emocional me viene a cuento en 2026 cuando otrora escuchaba a las personas mayores (los que sufrieron el hambre de la posguerra y las miserias del franquismo) haciendo alusión al documental de marras. Aquellos, muertos hace ya una década y más, conversaban en corrillo o en el almuerzo familiar del sábado o el domingo sobre lo que estaba poniendo la tele sobre la Transición. Allí aparecía todo el elenco de protagonistas: Adolfo Suárez, Felipe González, Santiago Carrillo, Manuel Fraga, Marcelino Camacho… Hoy estos nombres suenan a chino en numerosos colegios e institutos. Un mundo que se nos escapa.

No somos nada en el presente si no recordamos lo vivido. Recordar significa volver a pasar por el corazón; lo que es una emoción, un sentimiento. Y esto vale para lo individual como para el colectivo. Aunque, bien mirado, lo político (lo colectivo) también se constituye con el sentir vivido por cada uno.

Así y todo, mientras galopamos sobre el frenesí de la instantaneidad, de la locura de vivir al instante como si no hubiera un mañana, no recordamos (por ejemplo) los años noventa. Y entonces los de ahora creen que pueden inventarlo todo porque antes de ellos hubo la nada. Menudo dislate. Cuánto se aprendería en la actualidad repasando aquel documental facturado por Prego y también escuchando, pongamos por caso, un discurso desde la tribuna de Julio Anguita, aquel comunista serio (de una pieza) respetado por la gente de orden. Un mundo que se nos escapa.

Cuando más prudentes toca ser, cuando más pudor debe sentirse ante las consecuencias de nuestras propias acciones, más impera la irresponsabilidad. Y eso, más temprano que tarde, lo pagamos todos. Igualmente, los votantes y seguidores bufanderos de este u otro partido, que no se cuestionan nada, acabarán por inmolarse en el sumidero de la degradación colectiva. Un mundo que se nos escapa.

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