¿Se puede aún recuperar el PSOE? ¿Tiene subsistencia razonable y holgada el PSOE en la era posSánchez? El PSOE articuló territorialmente España, aunó a la clase media y trabajadora e hilvanaba la pluralidad. De hecho, dentro del partido había sensibilidades distintas pero agrupadas, unas más centristas otras más de izquierdas. Y, a su modo, aspira a recuperar el PSOE.
Con sus luces y sus sombras, el socialismo ha sido capital desde la Transición. Modernizó España, sujetó a los militares al poder civil, incorporó al país al espacio europeo, apostó por los derechos de las minorías, introdujo la pensión no contributiva si bien por presión sindical tras la huelga general de 1988… Y ese mismo PSOE permitió corruptelas, el terrorismo de Estado de los GAL, desangró a la clase obrera con la reconversión industrial…
Ramón Jáuregui acaba de salir a reclamar un PSOE con vocación de mayoría en una entrevista para periódicos regionales. Eso es recuperar el PSOE, el de siempre. A la vez, solo ve a Pedro Sánchez como candidato. Eso hoy es ‘per se’ una contradicción: el PSOE no puede volver a ser lo que fue con la senda que Sánchez ha trazado en Ferraz; sin contrapesos internos, ensalzando a la militancia para frenar cualquier intermediación e instalando el cesarismo en el que vale todo para alcanzar las metas.
Renacer cuando toque, cuando las urnas antes o después digan que se acabó el ciclo de poder iniciado en 2018, está por ver si es viable. Entiéndase, para recuperar el PSOE y regresar a ser unas siglas con posibles de gobernar por sí solo, sin apenas ataduras. A fin de cuentas, a la crisis de la socialdemocracia hay que unirle la sempiterna cuestión territorial que atañe a España.
Jáuregui es uno de esos dirigentes que le dan caché a la organización. Un político de postín que recuerda a lo de antes, donde el vasco con su solvencia y reposo se desenvolvía como pez en el agua.
Además, atesora su trayectoria sindicalista (en la UGT) con su visión amplia de los nacionalismos. De hecho, fue Jáuregui el que casó al socialismo vasco con Euskadiko Ezkerra a comienzos de la década de los años noventa. Fusionó la cultura obrera vizcaína con el vasquismo cultural. A pesar de eso, no pudo tumbar al PNV y, con los años, Jáuregui optó por irse a Madrid donde acabaría siendo ministro con José Luis Rodríguez Zapatero en su recta final en La Moncloa, y luego eurodiputado. Su voz tiene peso. Otra cosa es que llegue a tiempo.










