Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

Otro mandato

Otro mandato

Fernando Clavijo sabe que, salvo sorpresas o arreones significativos en el sistema político, tiene a mano seguir otro mandato en el poder. Sería el tercero. En realidad, a CC no le importa si sube, se mantiene o baja un poco; asegurándose siempre (eso sí) un umbral en torno a 20 escaños (claro está, cuantos más mejor) ya tiene el camino despejado en el que la incógnita a resolver es solo quién será el socio en ese otro mandato.

Esto es, a falta de un gran pacto entre PSOE y PP y, a su vez, la ausencia de una alianza en bloque ideológico (como lo fue el pacto de las Flores por la izquierda) la centralidad la ocupa CC.

Esa centralidad de CC solo tiene una grieta: Gran Canaria. CC seguirá gobernando en 2027, con o sin Gran Canaria. Si la tiene, mejor, y así fue concebida la operación de Teodoro Sosa, y si no la tiene tampoco pasa nada porque ya diezmó a NC amén del galdense. Divide y vencerás, pensará el lagunero a modo de un césar que tiene otro mandato en bandeja.

En ese otro mandato podría darse, incluso, la paradoja de que a CC le convenga un apoyo parlamentario de los 2 o 3 escaños que coseche NC. Como se habrán dado cuenta a estas alturas del texto, la partida política en Gran Canaria ya se ha decidido. El desenlace es, por así decirlo, secundario. Sigo explicándome.

Sosa trató de controlar, por las buenas o por las malas, a NC. Abortada la tarea, Clavijo ganó. Y Gran Canaria huele a bipartidismo. Es verdad que Sosa tiene ahora que asegurarse en torno a 30.000 votos en la isla para obtener 2 actas que, a cambio, le garantice ser consejero en el próximo Gobierno de CC. Pero ya está; y ha perdido la opción de haber sido presidente del Cabildo de Gran Canaria.

Para ese otro mandato, hay dos claves. Primera, el PP suspira por hacerse con el Cabildo de Gran Canaria. La ola estatal jugará a su favor. Segunda, si Alberto Núñez Feijóo entra en La Moncloa de la mano de Vox, que es el escenario hoy más probable, CC podría tirar del PSOE como aliado en el Ejecutivo. Clavijo se garantiza así no contaminarse por lo que supondrá la ultraderecha en el poder central, reavivar el frente autonomista (asoma aquí los 2 o 3 escaños de NC; como cuando Paulino Rivero frente al petróleo con José Manuel Soria) y Ángel Víctor Torres encantado de tener cuota territorial.

A CC no le interesa ser espectador pasivo ante un Vox sentado en el Consejo de Ministros. A Clavijo le tocará jugar el papel de defender la nacionalidad canaria y el orden autonómico frente al ardor recentralizador de Vox anclado en Madrid. Y este escenario está a la vuelta de la esquina.