Si es de los que aprovechan cualquier ocasión para ir al cine, vaya cuanto antes a ver ‘Núremberg’. Las prisas vienen a cuento de que enseguida será sustituida por una película de animación o una de esas comerciales al uso que pululan en los centros comerciales… Dicho esto, es imposible entrar en la sala y no acordarse antes de un clásico: ‘¿Vencedores o vencidos? (El juicio de Núremberg)’ (1961), con Spencer Tracy y Burt Lancaster, entre otros, en el reparto.
Este último título es el que el profesor de Teoría del Derecho (lo que antes se llamaba Derecho Natural en los planes aun más antiguos de Derecho) traía a colación para adentrarse en las diferencias entre las grandes corrientes del Derecho: iuspositivismo, iusnaturalismo y realismo jurídico. Que son cosas que estudias en primero de carrera pero que (en realidad) te sirve luego con los años para comprender vicisitudes y dilemas jurídicos cotidianos dentro y fuera de la Administración.
Pues bien, ‘Núremberg’ nos lleva al año cero europeo tras la Segunda Guerra Mundial. A la Alemania entre ruinas tras los bombardeos y un conflicto militar recién acabado. Y emerge la duda de qué hacer con los jerarcas nazis: ¿juzgarlos o fusilarlos directamente?
Al margen del buen papel de Russell Crowe, que hace de Hermann Göring, uno de los más distinguidos gerifaltes del nazismo y mandamás de la aviación de Adolf Hitler, el interés del largometraje es que justo ahí nace el precedente en el Derecho Internacional para jugar crímenes de guerra desde un estrado supranacional o con el concierto de varias naciones. Que es justo lo que aconteció: Estados Unidos, la Unión Soviética, Francia y el Reino Unido se proponen enjuiciar a los responsables todavía vivos de la Alemania nazi.
Por otro lado, está presente de cabo a rabo la pregunta de cómo una sociedad aceptó y fue imbuida por el totalitarismo hasta el punto de perpetrar una masacre contra los judíos, a través de la maquinaria planificada de los campos de concentración. Una atrocidad que tiene en el presente su traslación en el pueblo palestino sometido a un genocidio en la franja de Gaza por parte de Israel.
Atravesamos un momento delicado en el ámbito internacional donde los cimientos, por fingidos que fuesen a veces, del orden entre naciones que nos asistía, están siendo demolidos. Está en peligro de derrumbe total. ‘Núremberg’ permite valorar la importancia de los derechos humanos. Un legado que nació entonces, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, y que debemos preservar a toda costa.










