El problema de Sumar es que no tiene recambio. Yolanda Díaz dio un paso a un lado, al margen de la retórica de las circunstancias familiares e hija que le demanda tiempo, legítimas y respetables, con el fin político de propiciar el acuerdo entre Sumar y Unidas Podemos. Antonio Maíllo, coordinador general de IU y hoy candidato en Andalucía, vio que estando la gallega de candidata otra vez, no habría manera de reunificar a las izquierdas. Sin embargo, esa pretensión se ha tropezado con problemas más graves, rivalidades y miserias. Y en estas aparece Gabriel Rufián como salvavidas de Unidas Podemos para atenazar a Sumar (que es lo mismo que decir, a efectos prácticos, IU).
Maíllo pecó de ingenuo o no calculó los movimientos ‘podemitas’. Sacrificada la ministra de Trabajo y Economía Social, y sin banquillo en Sumar, le toca (alegarán los otros) ser candidata a Montero. Es decir, si en 2023 ya lo fue Díaz, en 2027 le toca a Montero. ¿Qué menos?, dirán los correligionarios de Montero.
A su vez, Maíllo no podrá serlo pues, con honestidad, ha decidido volcarse en Andalucía. Maíllo no juega a dos barajas. Todo lo contrario, ha hecho de puente entre las izquierdas. Mas no contaba que Unidas Podemos le robase la cartera. Por eso las huestes de Montero, aunque fuese sobre la bocina, han decidido claudicar en Andalucía e ir de la mano de los poscomunistas. Primero, para que no le echen en cara que no ayudaron a la confluencia. Segundo, y más importante, si Unidas Podemos ya ha cedido, luego le tocaría (teóricamente) a IU conceder. Sería las elecciones generales el momento propicio de aupar a Montero, a costa de las demás izquierdas, nacionalismos que se diluyen y partidos que pierden su identidad por estar a la desesperada. El potaje es completo.
Es verdad que el fallo de Díaz no fue originar un partido clásico al uso. Los espacios no funcionan políticamente. Es pan para hoy y hambre para mañana. Los espacios son poesía electoral y prosa vacía. Y asistimos en el presente a un cotorreo a varias bandas donde Rufián es el pegamento de una unión que se complica a marchas forzadas.
Dicho en plata, la vía Rufián está sirviendo como lanzadera de Montero. Cataluña para Rufián y el resto para Montero. Evidentemente, IU no va a rendirse. Las grietas persisten. Montero juega a todo a una carta: la suya. Sacrificaron a Yolanda para nada.










