Xabier Fortes es uno de los periodistas de televisión más famosos en el país; al menos, para los que siguen la actualidad política. Conductor del programa ‘La noche en 24 horas’ en la cadena de titularidad pública, entresemana ofrece análisis, entrevistas, comenta libros… Hace hincapié en la Historia de España como elemento inescindible para entender el presente político. Esto último lo subrayó la tarde del viernes en la conferencia que ofreció en Las Palmas de Gran Canaria, titulada ‘Periodismo y democracia’; organizada por la asociación Democracia Canarias XXI y que contó con la alcaldesa capitalina, Carolina Darias, como maestra de ceremonias.
El periodista gallego es un defensor de la Transición. Desde una línea progresista (el periodista nunca es un monje, tiene ideología aunque debe ser honesto) hace alabanzas al paso (y en muy poco tiempo) de una dictadura a la democracia, amén (entre otros) del monarca Juan Carlos I y Adolfo Suárez. Desde luego, está entonces la energía derrochada por el pueblo y la clase trabajadora, mas no olvidemos que los agentes y élites políticos favorecieron el cambio. Y aquí entró a diseccionar la importancia de los medios de comunicación para que la operación saliese bien.
Una vez consolidada la democracia, empezaron a sobrevenir hitos en los que se produjo una quiebra política con efectos en los medios de comunicación y en la disputa por ganar el relato de la opinión pública.
El primero de esos hitos fue el final del ‘felipismo’. Felipe González llevaba en La Moncloa desde 1982, y eso a mediados de la década de los años noventa se antoja inaguantable para algunos sectores. Es la época en la que los casos de corrupción y el terrorismo de Estado de los GAL nutrieron numerosas portadas de ‘El Mundo’, comandado por Pedro J. Ramírez.
El segundo sería los atentados del 11M de 2004, consecuencia de la intervención de España en la guerra de Irak, capitaneada por José María Aznar, que espoleó un vuelvo electoral a los pocos días en cuanto que el Gobierno no manejó correctamente la situación entre los muertos y la confusión de si había sido ETA (que no fue) o el terrorismo islámico. Aún Jaime Mayor Oreja, ministro del Interior en la época de Aznar, aunque ya no lo era en 2004, sigue alimentando la teoría de la conspiración en su último libro, recién publicado.
El tercero, y último, y sin olvidar la revolución digital, lo erigió el triunfo inesperado de la moción de censura en 2018 que Pedro Sánchez interpuso contra Mariano Rajoy y que dio lugar a un poder socialista que tuvo que contar con socios infrecuentes para un partido sistémico como es el PSOE (EH Bildu, ERC, Junts…).
Ahora bien, quedémonos en lo más importante: la defensa de la democracia. El respeto al Estado de Derecho. La Constitución de 1978 ha permitido una época de esplendor, a pesar de sus imperfecciones, inaudita en España. Para valorarlo y seguir defendiéndolo, el periodismo es imprescindible al tiempo que debe conocer sus límites, hábitos y ser sostenible. Una urna y un medio de comunicación, es el aliño capital de la democracia.










