Muchos adolescentes en el Ebro se hicieron adultos de un día para otro. El Ejército de la República está perdiendo la guerra y planea en el verano de 1938 una embestida, que será la batalla del Ebro, de las más duras de la contienda, si no la que más, con el fin de ganar tiempo y preservar Cataluña, ya desconectada territorialmente tanto de Madrid como de Valencia. Juan Negrín sabe que la Segunda Guerra Mundial está a punto de estallar y cree que puede empatar la Guerra Civil con el conflicto europeo con los fascismos, y así obligar a las democracias occidentales (hasta entonces remolonas) a apoyar a la República.
Esos adolescentes en zona republicana que fueron llamados a filas, constituyen la conocida como ‘quinta del biberón’. Uno de ellos fue Gabriel León Honrubia (1920-2021). Y sobre su participación como soldado republicano en el Ebro versa el cómic ‘Aquí donde estoy. Un joven en la batalla del Ebro’ (Astiberri), firmado por María Castro Hernández y Tyto Alba.
Usando como hilo las cartas que el muchacho catalán envió a su familia, las viñetas despliegan el horror de la guerra, el sinsentido de cualquier conflicto; máxime, si es entre un mismo pueblo que se mata a sí mismo. Matar es absurdo e inmoral.
En el Ebro, que fue inicialmente un éxito para el Ejército de la República, quedó atrás lo mejor del bando republicano en cuanto a material y efectivos. Dispuso, tras la pérdida de la batalla, el adiós a las Brigadas Internacionales. Y ya era cuestión de tiempo que Cataluña cayese, dando lugar al exilio por la frontera de Francia a más de 400.000 personas (contando militares, mujeres y niños).
Hoy domina el sectarismo y afloran los extremos políticos, con el peligro que conlleva para la democracia, no podemos olvidar lo que fue el siglo XX de España. El cómic, este cómic, es una forma idónea para acercarse a un conflicto bélico que fue la antesala de la Segunda Guerra Mundial; el teatro de operaciones para el nazismo alemán y el fascismo italiano. De hecho, en el Ebro la superioridad aérea de Francisco Franco vino de la mano de nazis y fascistas. La padeció, y de qué manera, la ‘quinta del biberón’. A poco que indaguen sobre la batalla del Ebro, encontrarán testimonios (pensemos en brigadistas internacionales) que nunca pudieron olvidar lo vivido allí.










