Acaba de salir a la venta en las librerías el último libro de Mariano Rajoy: ‘El arte de gobernar’ (Almuzara). Es un texto en defensa del 78 y destinado a la gente de orden. Va diseccionando consejos, apiñados por temáticas, que condensa una especie de decálogo o breviario sobre lo que es la política para el gallego. Vaya por delante que la edición, en tapa dura, hace que se lea de un tirón aunque también podría leerse por dosis. Ideal para regalar tanto a la juventud que comienza a interesarse por la cosa pública o vaya a estudiar Derecho o Ciencias Políticas (o ambas), como a las personas adultas que ostentan un interés leve o incipiente sobre este mundo.
Huelga decir que Rajoy es pura defensa del 78, del sistema de la Transición. Un claro abonado a los beneficios del bipartidismo precisamente por la estabilidad que arroja. En el PP se agrupan conservadores, liberales y neoliberales, mas Rajoy oscilaría entre la querencia al liberalismo (más político que económico) y al conservadurismo.
Rajoy alerta del peligro de los populismos que cabalgan a lomos del sectarismo y el odio y demás rencores que provoca la desafección. Y así es: solo a partir de la crisis financiera de 2008 entra en fase de adversidad el sistema político ungido en la Transición. Cuando las cosas van razonablemente bien, y la sociedad tiene indicadores socioeconómicos positivos, el populismo no tiene nada que hacer y sobresale la defensa del 78. Los populismos solo brotan cuando vienen mal dadas.
Estuvo en La Moncloa (2011-2018) e hizo frente a problemáticas varias. Abogó siempre por la defensa del 78. Esa experiencia la plasma en el libro. Pero los principales problemas que tuvo, y que no supo contener, fue el ‘procés’ y la corrupción del PP. Eso, más el malestar social jaleado por los recortes que perpetró, fue gestando el desenlace de la moción de censura de 2018 que Pedro Sánchez venció sin creérselo en el inicio. Es más, si no fuese por el papel que desempeñó Pablo Iglesias, Sánchez no hubiese ganado la moción de censura contra Rajoy.
En fin, conviene detenerse en los principios que va enumerando Rajoy y que constituyen una defensa del 78. La paz social, la convivencia, el pluralismo político… son de un valor incalculable; los hemos gozado durante décadas y, en cambio, hoy está en riesgo. Conviene, por tanto, acercarse a este texto de Rajoy porque, en pocas palabras, y fiel a su estilo, define los males que nos acechan.










