Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

Bienvenidos, saharauis

Bienvenidos, saharauis

Bienvenidos sean las niñas y niños saharauis que vienen este verano a pasarlo a Gran Canaria. Un año más, el Cabildo de Gran Canaria otorgó su recepción donde puso de relieve la importancia del programa Vacaciones en Paz a la vez que en la cálida acogida agradeció la labor de las familias isleñas y obsequiaron con un detalle a la chiquillería. En realidad, son más que meros visitantes pues se establecen unos lazos emocionales y perennes entre estas familias y los niños saharauis con su gente radicada en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia).

De eso se trata, que olviden el verano de elevadísimas temperaturas en Tinduf y el horror de la guerra entre el Frente Polisario y Marruecos para que puedan disfrutar del verano en Gran Canaria. Aprovechan y se hacen pruebas médicas y lo que se tercie. Qué menos. Este rostro amable nos recuerda la responsabilidad pendiente aún con el Sáhara Occidental, última colonia en África que no ha ejecutado su proceso de descolonización.

El programa Vacaciones en Paz viene de lejos. Inaugurada la democracia en España, arrancó en 1979 al amparo de la colaboración entre el PCE y el Frente Polisario. 1979 es el año de las primeras elecciones locales y justo el PCE accede a regir los designios de consistorios diversos, entre ellos los correspondientes a las ciudades periféricas industriales del sur de Madrid y pueblos de Andalucía.

Ojalá el próximo año, gobierne quien gobierne, el Cabildo de Gran Canaria mantenga este apoyo a la plataforma del pueblo saharaui. En el acto esta semana en el patio de la institución insular hubo representantes del PP y del PSOE. Aunque el ‘volantazo’ de Pedro Sánchez contra el pueblo saharaui y a favor de Marruecos hace pensar que, desde que puedan, los responsables socialistas abonados al ‘sanchismo’ se lavarán las manos. Sánchez va a lo suyo y mientras tanto la guerra permanece muy cerca de Canarias.

Que después de tantas décadas siga inalterable el respaldo de familias, entre ellas canarias, que acogen a niñas y niños saharauis ya es sintomático de la simpatía que España atesora hacia este pueblo abandonado a la mano de Dios en Tinduf (mayormente) y otra parte que padece represalias, torturas y cárcel en el territorio ocupado. La solución a este conflicto debe ser avalada por la comunidad internacional. De momento no hay avances e imperan los hechos consumados a favor de Rabat. De ahí, que el Frente Polisario haya retomado las armas. Que finalice (es un deseo) este dislate donde España tiene una gran responsabilidad.