Junts le ha dicho al PP que, si quiere una moción de censura contra Pedro Sánchez, vaya de visita Alberto Núñez Feijóo a Waterloo para reunirse con Carles Puigdemont. Entre la socarronería y la realidad material de la aritmética, Junts ha descrito lo que hay: sin ellos no hay nada que hacer. Para los ‘neoconvergentes’ esta situación es la idónea: sin ellos Sánchez estaría finiquitado y, a la vez, Feijóo los necesita para lo que se tercie. Solo con un PSOE o PP fuerte, o con un escenario de gran coalición o similar, Junts poco o nada pintaría en el tablero político.
Por su parte, Feijóo apela a la responsabilidad del empresariado catalán, que tiene sus intereses, y a la decencia como mecanismo de regeneración patria. Mas esta patronal, antes o después, depende de Puigdemont. Mientras Junts siga teniendo el peso político que tiene, no hay empresario que desatienda a Puigdemont por contentar al cuartel general de Génova. Los populares toman nota, pero no parece que sea plato de buen gusto que el gallego vaya a Waterloo; aunque sea una ida y vuelta sobre la marcha, esa fotografía la aprovecharía Vox.
Nadie va a mover ficha. Ni el Gobierno ni la oposición. Unos se encastillan, los que ostentan el poder, y los otros, los que aspiran a tenerlo, se quedan en faramallas al uso para no retratarse. Y lo que subyace es el temor a Vox. La izquierda más moderada o no, teme a Vox. Los nacionalismos periféricos burgueses que podrían respaldar a Feijóo, igualmente temen a Vox. La ultraderecha frena todos los movimientos potenciales y enquista el puzle. A más Vox, menos centralidad. A más Vox, menos valor centrípeto. A más Vox, menos respeto. La ola populista de Vox, su aroma rancio de ultraderecha impide lo que sea.
Menudo año de tensión nos aguarda. El precio de ir a Waterloo no lo pagará Feijóo. Aunque, bien mirado, quizá debería abonarlo en cuanto que más temprano que tarde, Puigdemont deberá retornar para normalizar la situación. El PP no puede seguir sin unos mínimos de entendimiento con Junts. El ‘procés’ aisló al PP. El ‘procés’ creó la irrupción de Vox. Y la estela del ‘procés’, y su judicialización, impide al PP desenvolverse ahora. Por eso que Junts le suelte a Feijóo que tiene que ir a Bélgica a reunirse con Puigdemont, si quiere que prospere una moción de censura, no se sabe si es ironía, un chiste o un mero recordatorio de que la realidad política pasa por ellos.










