Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

Otra de GAD3

Otra de GAD3

El lunes el diario ‘ABC’, como hace habitualmente, publicó el último sondeo de GAD3, casa demoscópica con la que trabaja, en caso de haber ahora elecciones generales. En concreto, los datos que arroja son: PP, 141 (33,1%); PSOE, 107 (26,8%); Vox, 60 (17,1%); Sumar, 7 (5,9%)… Y así distribuye el resto de las actas hasta llegar a los 350 diputados que conforman la Cámara Baja. La lectura es evidente: la suma de las derechas alcanza, de largo, la mayoría absoluta. Esto habrá que verlo cuando llegue la campaña electoral, donde el PSOE suele mejorar expectativas. Y a lo que hay que añadirle que hasta dentro de un curso, verano de 2027, no habrá cita del electorado con el colegio al que ir a depositar el voto. Vamos, que aún queda horizonte por delante.

De todas formas, lo que luce es la tónica que se mantiene desde hace tiempo. A saber, el PP sigue siendo el ganador de los comicios, el PSOE baja considerablemente y no lo hace más porque absorbe el voto a su izquierda y, por último, el PP sin Vox no es nada si quiere llegar a La Moncloa. Estas notas son una constante en la paleta de sondeos que se van conociendo periódicamente.

Por otro lado, está latente una clave cualitativa: las generales serán después de las locales y autonómicas y, por ende, el desenlace de estas marcará las generales. Pedro Sánchez no invertirá el cronograma y desoirá la petición de adelanto de los barones territoriales y alcaldes que le quedan. Estaríamos, por tanto, en una repetición del tablero de 2023 cuando, incluso, y fruto del batacazo, Sánchez optó por adelantar los comicios generales a julio de aquel año. Parece que fue hace un siglo y, en cambio, ocurrió casi ayer. Tal es el ritmo vertiginoso que nos asola, con tanto escándalo, que todo pasa demasiado rápido.

Lo único que puede variar considerablemente este mapa es que las izquierdas estatales y territoriales se unan de cara a la gran cita. Yendo Sumar y Unidas Podemos cada uno por su lado, el desastre de la izquierda está garantizado. Tampoco la unión promete la victoria. Hay un vuelco sociológico a la derecha, o eso parece, cuando Vox obtendría semejante umbral de escaños. A la desidia actual al calor del ‘sanchismo’ le sucedería el caos de estar la ultraderecha rubricando en el BOE. Menudo panorama. Y la manera de sortearlo es que PP y PSOE se pongan de acuerdo. Misión (hoy) imposible.