Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

El yerno

El yerno

Estamos inmersos en un ciclo de libros emanados de lo que es o ha sido la Casa Real en España. Es el yerno por antonomasia, Iñaki Urdangarin, el que prosigue la andadura iniciada por Juan Carlos I, y tendrá libro a la venta a partir del 12 de febrero. Bajo el título de ‘Todo lo vivido’ (Grijalbo), dimana una declaración de intenciones cuyo alcance solo podremos conocer tras su lectura. Pero, de momento, el proyecto editorial promete y genera interés periodístico. De hecho, el de Juan Carlos I se está vendiendo como roscas, y el yerno apunta maneras comerciales.

El manuscrito llega en un momento en el que la Casa Real se mantiene a pesar de los zarandeos sobrevenidos desde ambos extremos ideológicos. Detrás de la mayoría social que respalda a populares y socialistas, que tampoco es ya la del esplendor del bipartidismo cuyo punto álgido fue en 2008, reina (nunca mejor dicho) un afán de sosiego y estabilidad sistémica. Dos claves que, quizá, los más jóvenes desdeñen y, no obstante, los que superan los cuarenta años valoran (y mucho) porque se educaron directa o indirectamente al calor del relato de la Transición.

Esto es, cuesta no observar los horrores del siglo XX español (sí, en el que perdimos todos, unos más que otros, pero todos perdimos a fin de cuentas) y no apreciar la paz sistémica de la Constitución de 1978, que irradia éxitos a preservar.

Pues eso, antes de que la Casa Real reverdeciera escándalos en las postrimerías del reinado de Juan Carlos I, forzado a su abdicación, Urdangarin era el yerno por excelencia. Ese tipo que toda suegra deseaba que entrase en su hogar… Deportista, venido del pueblo como la actual reina y precisamente vasco, reunía todos los condicionantes (como así ocurrió) para que Juan Carlos I y Sofía le ofreciesen todos los parabienes institucionales.

Además, es en Cristina, entre las infantas, donde anidó las mayores expectativas sociales. Y, para entendernos, casó bien. Eso sí, en el camino una o varias cosas quedaron truncadas hasta derivar en el procedimiento judicial. Y Juan Carlos I, en un mensaje navideño todavía siendo monarca, dijo aquello que la justicia era igual para todos… Mucho por aclarar a la luz de 2026, por eso este libro afianza interés: el yerno tiene que dar su versión y (presumiblemente) retratará la casuística interna que afrontó, al margen del periplo judicial que ya dijo lo que tenía que decir.