Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

Los inmigrantes y el camarero

Los inmigrantes y el camarero

Corría 2008 cuando Miguel Arias Cañete soltó aquello de: “Ya no hay camareros como los de antes”. Cañete había sido ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación en el segundo mandato de José María Aznar; luego, con Mariano Rajoy en el Gobierno, volvió a ocupar dicha cartera a partir de 2011. Pero en 2008 había elecciones generales, el Ejecutivo era socialista y Rajoy trataba de apear a José Luis Rodríguez Zapatero. Las declaraciones de Cañete eran a cuento de los inmigrantes y el camarero, aunque quizá no quiso unirlo tal cual descaradamente, mas era el ambiente preelectoral en el que quería meter de rondón la cuestión de la inmigración en la agenda política.

En 2008 al PP no le salió rentable meter la inmigración como bandera electoral. España no era Francia. Aunque ha pasado mucho tiempo de aquello y ahora el Gabinete de Pedro Sánchez, Unidas Podemos mediante, practica una regularización que es bendecida, incluso, por la Conferencia Episcopal. Todo lo que sea dignificar es bienvenido. Y solo hay derechos si previamente se dignifica a la persona; no digamos ya si encima está en una posición de debilidad, como es el caso de los migrantes o las mujeres.

Otrora creíamos que la irrupción de la extrema derecha era una cuestión francesa, del norte de Italia y poco más. En 2026 el escenario es otro: Vox tiene una presencia significativa en el Congreso de los Diputados y las encuestas barruntan que irá a más.

La normalización que hará el Gabinete de Sánchez, recalco, auspiciado por Unidas Podemos, es vía Real Decreto. Por consiguiente, no tiene que pasar por las Cortes Generales. De haber tenido debate parlamentario, hubiese sido interesante ver qué postura (y cómo la defienden) hubiesen tenido PP, Vox y Junts.

Es más, lo que antaño dijo Cañete, acerca de los inmigrantes y el camarero, ese fue el mensaje implícito, hoy iría a la totalidad la agitación pretendida; no quedaría ceñido a los camareros, por mucho que las declaraciones del exministro no fueron afortunadas. La inmigración es, en suma, un código de tomo y lomo en la política actual. Para Vox lo es y, por ende, salpica al arco parlamentario.

Además, los inmigrantes y el camarero, para entendernos, entronca con el tema de la familia. Ese es el planteamiento de ciertos sectores sociales: solo hay migración en la medida que concurre la crisis de la familia. Que la hay, aunque es más compleja y plural que lindarlo a lo migratorio. Si a esto le añadimos los desmanes de esa especie de ‘policía patriótica’ de Donald Trump, hay mar de fondo.