Se repite la historia: otro veto de Marruecos al tratar de desembarcar españoles en el aeropuerto de El Aaiún en su condición de representantes institucionales o miembros de la sociedad civil comprometidos. La dominación de Rabat sobre lo que llama sus provincias del sur persiste, desoyendo el Derecho Internacional en cuanto que el Sáhara Occidental sigue siendo la última colonia de África pendiente de vivir su proceso democrático de descolonización.
En esta ocasión el veto de Marruecos lo han padecido Carmelo Ramírez, dirigente de NC y consejero en el cabildo de Gran Canaria, y Noemí Santana, diputada en Madrid por Unidas Podemos. Les acompañaba un tercero, también perteneciente a la formación morada.
La violación de los derechos humanos del pueblo saharaui por parte de Marruecos, es una desfachatez que el ‘sanchismo’ omite en cuanto mira hacia otro lado. De hecho, Pedro Sánchez no ha tenido la misma vara de medir con Ucrania y Palestina que con el Sáhara Occidental. La cercanía del ‘sanchismo’ a Rabat, en realidad, táctica habitual socialista, desdeña la legalidad internacional y es una tropelía hacia el pueblo saharaui. Llueve sobre mojado.
Esta bocanada de aire fresco desde Canarias a favor de la causa saharaui, revive que la situación sigue igual, por mucho que a algunos les convenga ignorarlo. El blanqueamiento desde algunas instituciones, no solo de Madrid, para favorecer la implementación de Rabat sobre el territorio ilegalmente ocupado, no tiene un pase. Favorecen el veto de Marruecos.
Ramírez es un luchador histórico, de primera hora, de la causa saharaui. A buen seguro, la policía marroquí en la terminal se sobresaltó al mirar el listado de los viajeros que iban rumbo a El Aaiún. El comandante Ramírez es de los que no tiran la toalla. Al contrario, su militancia desde diferentes frentes es su vitamina diaria. Este chute en El Aaiún mismo, será recordado.
Así las cosas, este atropello debe ser puesto en conocimiento del Gobierno central y su ministro de Asuntos Exteriores por parte de Santana. Que pida explicaciones cuanto antes en relación a este veto de Marruecos. A la vez, este esfuerzo coral de la diputada y el tirajanero vislumbra tendencias electorales en Canarias de cara a 2027. Si las izquierdas se unen, de verdad, y no en una sopa de letras para pasar el mero trance de las urnas, tienen un futuro de marca propia al estilo ICAN, BNG, UPC… Lo tienen a mano. Solo requiere generosidad y creerse la condición nacionalista canaria.










