Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

Nuevo y viejo mundo

Nuevo y viejo mundo

Cuando Santiago Abascal apuntó al fin del bipartidismo la noche del recuento electoral en Extremadura, sabe lo que hace. Está anunciando, a su modo, el nuevo y viejo mundo; el principio y el fin de un sistema de partidos. Abascal aprendió de Pablo Iglesias y, primero, no dejará que el PP le coma la tostada con pactos que le absorban paulatinamente y, segundo, es consciente que el ecosistema mediático va e irá en su contra, como lo fue contra Unidas Podemos.

Vox tiene hoy la pujanza del primer Podemos. Vox es un partido antisistema. Vox, para imponerse, necesita finiquitar el bipartidismo. Sin embargo, el bipartidismo en España lo es también sociológico. La Segunda Restauración borbónica que nació en la Transición tiene sus elementos propios que, se supone, funcionan como antídotos a los populismos y extremismos. Pero eso, a estas alturas, está por ver. La ultraderecha, fiel al siglo XX español, con reminiscencias falangistas de ‘camisas viejas’, carga contra la Iglesia católica y la monarquía. Vox bebe del franquismo sociológico y, por tanto, precisa demoler la sociología bipartidista democrática. Nuevo y viejo mundo.

En las redes sociales Vox es el partido que mejor se desenvuelve y lo hace no solo para atraer a la juventud, que también, sino (además) porque sabe que en los medios de comunicación hay un dique de contención a sus objetivos. Degradando a los medios, a su papel, a su supuesto rol intelectual y de debate que mantenían, les queda un campo abierto donde la ultraderecha abonar. Una fase más del nuevo y viejo mundo.

La ventaja de Abascal es que camina sobre los aprendizajes sufridos por Iglesias. Abascal no querrá repetir con el PP los errores (vistos desde los extremos) que Unidas Podemos tuvo con el PSOE. Ese nuevo mundo trata de finiquitar el viejo del bipartidismo y, a la postre, desmontar el sistema del 78. Mucho cuidado porque las crisis sistémicas suelen tener mal desenlace, observando con calma los dos últimos siglos de la Historia de España. El PP intentará hacer de UCD, una vez carcomido el PSOE, mas con eso solo no vale para darle oxígeno al sistema del 78.

En fin, no estamos ante un escenario de alternancia bipartidista donde, en breve, llegue el PP a La Moncloa para sustituir al PSOE, y este pase a la oposición hasta que le toque el turno gubernamental otra vez. Tampoco presenciamos una clásica disputa entre izquierda y derecha al uso. Por el contrario, asistimos a cómo lo antisistema (Vox) ambiciona resquebrajar el bipartidismo dinástico y sistémico (PP y PSOE); con todos los riesgos y peligros que esto implica. Es la guerra del nuevo y viejo mundo.