Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

Fútbol noventero

Fútbol noventero

El fútbol noventero se erige en el punto de inflexión de los que hoy hemos desconectado del mundo torbellino del fútbol moderno. Me imagino que dentro de un par de décadas le ocurrirá otro tanto a los de entonces con el presente que vivimos. No será nostalgia, o sí, pero siempre es ritmo de vida; al final, cada uno va puliendo sus aficiones y no puede dedicarse a todo pues el tiempo acaba. Lo que te obliga a priorizar, a desechar otras opciones ociosas.

En aquella década de los años noventa, muchas cosas cambiaron en el universo del balompié: se amplió en la parte alta de la clasificación los equipos que irían a competiciones europeas (entiéndase la Copa de Europa), llegaron al fútbol español los fichajes comunitarios, las alineaciones (por tanto) se poblaron de desconocidos y nombres impronunciables y, por último, poco después la entrada del euro hizo galopar hasta límites insospechados la competición. A buen seguro, pasar las pesetas a euros encontraría una pasarela idónea en el césped; ángulo oscuro del fútbol noventero.

El fútbol noventero tuvo su punto álgido en el programa de televisión ‘Estudio Estadio’, que se emitía los domingos por la noche en la cadena de titularidad pública. TVE hacía un despliegue considerable para que sus equipos provinciales enviasen en tiempo y forma sus crónicas televisadas de los encuentros de cada jornada. Eran piezas periodísticas sobrias, nada que ver con las tertulias deportivas hoy tan pasionales, chabacanas o vaya usted a saber. El periodista del centro territorial de TVE narraba en tres o cuatro minutos, no más, lo que había sucedido en San Mamés, Las Gaunas, Anoeta, El Molinón… Y te permitía ver los goles. No había internet.

‘Estudio Estadio’ y el juego de ordenador ‘PC Fútbol’ son las dos caras de la moneda del fútbol noventero. Hablar en 2026 de esto, es como invocar el fútbol en blanco y negro de la dictadura. El franquismo utilizó el balompié como mecanismo para que no se hablase de política. Que el Real Madrid fuese el equipo gubernamental y el Fútbol Club Barcelona y las escuadras vascas los de la oposición al régimen, será un chascarrillo al uso. Mas la dictadura encontró una anestesia para la sociedad. El circo y leones del imperio romano. El fútbol es infatigable y enardece a las masas: porque entronca con las vísceras, tan necesarias de ser desahogadas en todo momento. Y no desaparecerá.