Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

9,93%

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La Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2025 cerró con un 9,93% de tasa de paro. Eso supone volver al escenario anterior de la Gran Recesión de 2008 y los posteriores cursos del ‘austericidio’. Las EPA de entonces eran terroríficas. Y cada mes estábamos a la espera de nuevas olas de recortes desde el Gobierno central y los autonómicos. Recortes que inició José Luís Rodríguez Zapatero en mayo de 2010 y prosiguió luego, con ahínco, Mariano Rajoy en La Moncloa.

Tanto fue el dolor social, que el PP pasó de la mayoría absoluta de 2011 a perderla a la primera ocasión en 2015. Gracias a este 9,93% de tasa de paro actual, que es para felicitarse el Gobierno, especialmente su ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, y los agentes sociales; se mantiene cierta calma en la sociedad, a pesar de la elevada polarización, el peligro que acecha a la democracia, la corrupción y el desasosiego que nos atraviesa ante el porvenir.

La EPA hoy sigue reflejando una desigualdad estructural a son de tasas de desempleo más elevadas en el sur que en el norte. Esa tónica no cambia, con o sin crisis. Y no lo hará a corto plazo ni a medio. Ostentar una estructura productiva industrial más que de servicios, arroja estabilidad.

El desempleo total no existe. Siempre hay un paro técnico. Mas nos acercamos poco a poco al pleno empleo. Eso sí, es harina de otro costal la calidad del mismo. Después de 2008 el ascensor social está roto. La precariedad persiste. Y se acabó el relato intergeneracional por el que, en general, los hijos vivirían mejor que sus padres. Una narrativa europea ungida tras el llamado milagro económico que sobrevino finiquitada la Segunda Guerra Mundial y que permitió la expansión de las clases medias.

Benditas clases medias. Qué necesarias son para que siga la democracia, tal como la hemos entendido. Si no hay clases medias, irrumpen los populismos y los oportunistas de toda laya que embaucan al electorado por el sumidero de la irresponsabilidad. Hacer política, gestionar un país, no es conquistar el cielo ni importar falsas promesas de idilios que esconden, en realidad, autoritarismos o cosas peores.

Este 9,93% de tasa de paro es una gran noticia para los que vieron cómo la crisis financiera de 2008 supuso un antes y un después. Es un camino a seguir. Queda todavía mucho por recorrer. Hará falta sentido de Estado y mucho diálogo social para recomponer el descosido generado hace quince años, más o menos. La conciencia de clase solo sirve si es para preservar la paz social. Lo demás, es demagogia. En el pacto está la virtud.