Primera Plana

Columna de Rafael Álvarez Gil

9 grados

9 grados

Este viernes 9 grados había a primera hora de la mañana en Santa Brígida. Aún no había amanecido, apenas comenzaba a clarear. Pero da lucidez del pelete que está habiendo desde hace días, ya semanas, en Gran Canaria y en las islas. Si dejas a un lado la capital y coges la carretera del centro camino de la cumbre, ya es harina de otro costal. Pero en las medianías se nota, y mucho, ese frío morrocotudo a soportar.

Santa Brígida, las medianías y la isla están verdes. Los paisajes espléndidos invitan a coger el coche y recorrer Gran Canaria. Esos 9 grados son tan solo una iluminación de lo mucho que se puede disfrutar ahora; eso sí, abrigo en mano. El territorio satauteño como puede serlo también Valsequillo, San Mateo, Tejeda o Artenara, son lugares propicios por estas fechas para tomar un vino y compartir un rato con la familia o amigos. Los parajes de la ínsula lo merecen, tan frondosos que nos recuerdan lo agradecida que es esta tierra a poco que llueva.

Mientras tanto, la rutina satauteña prosigue. El mamotreto está aún pendiente de ser demolido y reconvertido. Que esa parcela tan nuclear en la villa retorne al uso público por el pueblo y para el pueblo. Demasiados años son ya con esta hipoteca fruto del desenfreno y lujuria de las vacas gordas previas a la Gran Recesión de 2008. Aquel centro comercial, inoportuno, innecesario, que se cargó el campo de fútbol y la vida comunitaria, destrozó lo colectivo. Reinaba la burbuja inmobiliaria y el crédito fácil. Hoy el panorama es distinto.

El Cabildo de Gran Canaria se compromete a recuperar este punto y, por tanto, estará a lo que haga falta. La ciudadanía aguarda acontecimientos, a la vez que usa el aparcamiento provisional que, ciertamente, resulta muy provechoso. A ver lo que se avanza desde el consistorio al respecto antes de los comicios en 2027. Falta poco más de un año y queda por hacer. Es un objetivo nuclear pendiente aún.

Los vinos satauteños tienen fama. Y con el frío se saborea mejor. No hace falta estar a 9 grados para disfrutarlos. Quizá algunos no lo resistan y estén deseando que vuelva el verano cuanto antes. Otros dirán que todo tiene su tiempo. 9 grados también se puede paladear, a su manera. Mañana, es un decir, ya habrá ocasión de pasar calor o algo similar. Recorran Gran Canaria. La lluvia es una bendición.