El 4 de mayo se cumplirán 50 años de ‘El País’. Sin periodismo no hay democracia. Y sin democracia no hay periodismo. En esta combinación de axiomas, tan elemental, es justo la encrucijada en la que nos encontramos en Occidente. Las democracias liberales (el Estado de Derecho) está en peligro ante el embate de los populismos de toda laya. Y no es solo el ‘trumpismo’ al otro lado del Atlántico. Pero ese ‘trumpismo’ más sus gerifaltes de las redes sociales, soltaron que cada usuario es ya un periodista, móvil en ristre. Falso.
El periodismo es un oficio. Hay que estar formado. Leer, leer mucho. Entender la sociedad para así jerarquizar la información con criterio, y a razón de la línea editorial de cada medio de comunicación.
Es verdad que la crisis financiera ha restringido la pluralidad de las cabeceras. Antes de esta tormenta digital y económica, los periódicos estilaban tener una o dos firmas que no estaban alineadas con la línea editorial pero que garantizaban una imagen de pluralidad ante la sociedad. Esas columnas, incluso, podrían estar metidas en página junto a las farmacias de guardia o la parrilla de televisión, pero estaban presentes. Y el lector, aun reconociendo que no estaban en la estela del diario, las apreciaba y agradecía que ‘su’ periódico se las brindara.
‘El País’ es el medio de comunicación en el que a todo periodista le gustaría trabajar. A pesar de todo, sigue siendo el referente. Y ejerce de lucero, junto a otros rotativos, del debate público que acompaña al sistema del 78 nacido en la Transición. Recuerden que, por lo general, cada sistema político tiene su propio ramillete de medios de comunicación. Por tanto, si cambia el sistema político, suele cambiar los medios en escena. Aunque siempre hay excepciones.
Muchos nos hemos acercado a la actualidad y al periodismo, con un ejemplar de ’El País’ en ristre desde la adolescencia. Una lectura diaria que no faltaba. 50 años de ‘El País’ es mucho tiempo de servicio. Y ha sido cardinal para entender el devenir de España en democracia. Un compromiso fundamental, cumpliendo un rol periodístico (con matices o intensidades diferentes) desde la socialdemocracia.
‘El País’ ha sido más ‘felipista’ que socialista. Hoy mantiene una distancia crítica con respecto a Pedro Sánchez, siete años después de alcanzar La Moncloa. Pase lo que pase a corto plazo, seguirá siendo una cabecera capital. Y si gobierna Alberto Núñez Feijóo, lo tendrá en consideración desde La Moncloa. Y si se abre el debate sucesorio en Ferraz, también ‘El País’ tendrá que decir.
Con todo, 50 años de ‘El País’ merece su larga celebración, al compás que permita una visión sobre la democracia y el periodismo en España desde la Transición hasta la fecha.










